SE VIENE EL ESTRENO DE "LA CIUDAD ESTA TRANQUILA" EN CINEMATECA 18

Una historia amarga y coral

ierta vez Robert Guédiguian, que todavía no era director cinematográfico, anunció que abandonaba la política (y más concretamente al Partido Comunista Francés) para continuarla por otros medios: concretamente, la expresión a través de la cámara de cine. A partir de allí, Guédiguian ha venido construyendo un muy coherente universo marsellés, un retrato desde adentro, con una mirada que es ciertamente política en el sentido más amplio y noble del término aunque esquive el esquemático partidismo, y con una conciencia de los cambios que su ciudad ha venido sufriendo en los últimos años: el paso de la industria de la pesca a la consolidación como puerta de entrada al continente de la droga ilegal, la creciente desocupación, la salida a través de la adicción a los estupefacientes, el cruce racial debido a la inmigración.

Ha podido decirse que el cine del director Guédiguian, que nació en Marsella en 1953, es más precisamente marsellés que genéricamente francés: sus personajes se parecen poco a los dubitativos parisinos, por ejemplo. Dedicado fundamentalmente a testimoniar la vida cotidiana y los sueños de la clase obrera marsellesa, con un enfoque que ha podido ser catalogado de «populista», Guédiguian obtuvo una primera notoriedad internacional con Marius y Jeanette (1997), y prosiguió en una línea similar en filmes como A todo corazón (1998) y Al ataque (1999).

Guédiguian desconfía saludablemente, empero, del panfleto y el mensaje: la mala gente no le gusta, y prefiere filmar buena gente, porque como lo ha dicho alguna vez «lo que me provoca desagrado no me motiva». Entre la gente que le gusta está su equipo de actores, encabezado por su esposa, la excelente Ariane Ascaride, que ya protagonizara Marius y Jeannette y A todo corazón y vuelve a aparecer en esta película.

El cine de Guédiguian continúa estando muy vinculado a su propia experiencia vital, con variaciones de tono (de la comedia al drama) que remiten empero a un mismo universo obrero desconcertado y a veces herido por los veloces cambios de la sociedad industrial avanzada.

Pocos directores quieren tanto a sus personajes como Guédiguian a sus marselleses. La ciudad está tranquila es una película coral, más amarga si se quiere que Marius y Jeannette o A todo corazón, pero no esencialmente diversa. Y, en todo caso, el compromiso de Guédiguian con sus ideas y su falta de cinismo resultan infrecuentes en el cine de hoy: es un moderno, no un posmoderno, y la calidez humana de su cine resulta por momento una bocanada de aire fresco.

Titulo original: La ville est tranquille

Idioma: Francés (ST en español)

País: Francia

Año: 2000

Duración: 132 min

Director: Robert Guédiguian

Elenco: Ariane Ascaride, Jean-Pierre Darroussin, Pierre Banderet, Gérard Meylan, Jacques Boudet, Julie-Marie Parmentier.

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