Tiene la palabra

Del señor Numa Faliveni, presidente del Instituto Nacional de Colonización

Señor Director de LA REPUBLICA

Dr. Federico Fasano Mertens

* En la edición del día 16 del corriente, del diario LA REPUBLICA, en su tapa y en la página 4, se hacen afirmaciones absolutamente falsas, sin individualizar las fuentes, que me involucran en mi calidad de Presidente del Instituto Nacional de Colonización, afectando mi honor y mi buen nombre.

Es por ello, que ejerciendo el derecho de respuesta, consagrado en la Ley de Medios de Comunicación Nº 16.099, le solicito, se publiquen en las páginas del diario que usted dirige, en el mismo lugar y con los mismos caracteres y extensión, las siguientes puntualizaciones:

1º) Jamás en lo que va del Ejercicio de este Directorio, ni anteriormente, se adjudicó ninguna fracción del Instituto Nacional de Colonización a ningún familiar mío y menos a ninguno de mis dos únicos sobrinos, residentes en Treinta y Tres, que son estudiantes; y que no necesitan ni solicitan tierras.

2º) En el Registro de solicitantes de Tierra, donde hay más de dos mil ochocientos aspirantes a colonos (integrar dicho registro es condición indispensable para poder licitar una fracción), no hay ningún familiar mío, en ningún grado de consanguinidad ni afinidad.

3º) Durante la gestión de este Directorio, en la Colonia «General José Artigas», no se adjudicó ninguna fracción, ni en venta, ni en renta; solamente se autorizó una transferencia de un contrato de arrendamiento de una colona para sus hijos.

4º) Con respecto a las adjudicaciones hechas por este Directorio, en el Departamento de Tacuarembó, debo decir que no me une ningún vínculo familiar ni amistoso con ninguno de los beneficiarios, e ignoro sus filiaciones políticas.

5º) El Presidente del Instituto Nacional de Colonización no puede adjudicar fracciones por sí y ante sí, solamente lo puede hacer el Directorio con una mayoría especial de tres votos.

6º) Las adjudicaciones se hacen por licitación entre los aspirantes a colonos, que están anotados en el Registro de solicitantes de Tierra, y después de varias etapas administrativas y técnicas, que comienzan en la Regional, donde está asentada la Colonia en cuestión, pasa a Casa Central, a la Gerencia Técnica donde se termina de analizar el perfil del solicitante y se confirma o modifica el informe que viene del Técnico de la Regional. Luego se eleva a Directorio, y éste adjudica entre los que vienen mejor informados y cuyos perfiles se ajustan más a los requisitos exigidos por la Ley.

7º) Puedo probar que en ejercicio de este Directorio, tanto en las adjudicaciones en venta, como en renta, votando el Directorio con unanimidad o dividido, jamás se le adjudicó la fracción a un licitante mal informado por los Servicios Técnicos. Siempre el Directorio eligió entre los que de acuerdo a los informes técnicos, tenían mejor perfil de colono.

8º) Todas mis afirmaciones anteriores están fundamentadas en documentación pública, disponibles para todo aquel que quiera verlas, tales como: Actas de Directorio, fundamentaciones de votos, versiones taquigráficas de nuestras exposiciones ante las Comisiones Parlamentarias, informes y dictámenes de nuestros técnicos.

Todas y cada una de las aseveraciones que hago en la presente, están respaldadas en un documento.

Por último debo decir que hago periodismo desde que tenía 16 años, en medios radiales, escritos y televisivos (solamente interrumpí esa actividad cuando asumí la Presidencia del Instituto Nacional de Colonización), jamás hice pública ninguna denuncia, sin antes verificar la responsabilidad de la fuente y sin que estuviera escrita y firmada.

 

NUMA FALIVENI – PRESIDENTE DEL INSTITUTO NACIONAL DE COLONIZACION

 

Nota de redacción

Algunas precisiones ante la afirmaciones del señor Numa Faliveni, presidente del Directorio del Instituto Nacional de Colonización (INC)

 

1- Faliveni hace referencia a sus dos «sobrinos carnales» y omite aludir a su «sobrino político», quien es «sobrino carnal» de su señora esposa. La información publicada por LA REPUBLICA, aportada por un connotado dirigente del Encuentro Progresista y luego confirmada con jerarcas del propio INC, aludía a una presunta adjudicación de campos a su «sobrino político», cuya identidad, señalada por los informantes, preferimos omitir. «A todos los efectos jurídicos», explicaron a LA REPUBLICA fuentes del propio INC, «no importa que sea sobrino político o sobrino carnal; Faliveni debió retirarse de sala al momento de la votación». «La norma vigente», explicaron los informantes en alusión a la Ley 11.029, creadora del instituto, «establece que los directores deben retirarse de sala haciendo constar en actas, y de manera expresa, que guardan con el adjudicatario relación familiar o de amistad».

 

2- «Afinidad» tuvo sí Faliveni con al menos un aspirante a colono, según la ficha 38/03, incluida en el expediente Nº 54.734. Se trataba de Mario Gustavo Rivero Rivera, quien entonces se desempeñaba, casualmente, como «secretario personal» del presidente del Directorio. La irregularidad fue detectada por funcionarios jerárquicos del INC, entre otros, por el técnico regional de Canelones, el ingeniero agrónomo Leonardo Bonifacino. Rivero debió renunciar a su aspiración a ser adjudicatario de un campo que, posteriormente, fue concedido a una colona.

 

3- «Una transferencia de un contrato de arrendamiento de una colona a sus hijos» es una de la varias formas jurídicas de «conceder» un campo a un aspirante. «Adjudicar» tal vez no haya sido el término más preciso que pudo haberse aplicado en el artículo publicado.

 

4- El campo fue adjudicado a «un amigo» de Faliveni por la oficina regional del INC con sede en Tacuarembó, pero no en dicho departamento, sino en Rivera, departamento que administra la regional con sede en la ciudad de Tacuarembó. Se trata de Julio César Dettonello De Pereira, C.I. 3.898.516-7, a quien Faliveni presentó al resto de los integrantes del Directorio como su «ahijado», quien obtuvo la fracción Nº 20 de la «Colonia Aparicio Saravia», que cuenta con 809 hectáreas y 1.910 metros cuadrados, según consta en el expediente del INC Nº 53.415. El campo resultó adjudicado mediante la resolución Nº 14, contenida en el acta 4.611 de la sesión de Directorio celebrada el 1º de setiembre de 2002. Según comprobaron fuentes políticas y del propio INC, Dettonello es un técnico agropecuario que había realizado su «práctica» profesional en al cabaña que Faliveni posee en Treinta y Tres, su departamento natal. Los servicios técnicos del INC, incluido el jefe de la regional Jorge Laurenz, habían considerado, por el contrario, que el campo debía ser concedido a Roberto Ruben Gularte Cabrera quien, según se informó por escrito, «reúne excelentes condiciones para desempeñarse como colono», al tiempo que desestimaron la pretensión del «ahijado» de Faliveni, quien no reunía los requisitos.

 

5- Es cierto, como dice Faliveni, que el Directorio sólo puede adjudicar campos con una mayoría especial de tres votos. Algo similar ocurrió cuando el Directorio adjudicó un campo en Canelones a «un primo» del actual vicepresidente del INC y ex director, Abel Martínez Ithurbide, quien en cumplimiento de la ley 11.029, creadora del Instituto, se retiró de sala al momento de la votación, y así lo hizo constar en actas por tratarse de un aspirante a colono, de apellido Ithurbide, con el que guardaba una declarada relación de familiaridad.

 

6- Que el directorio adjudique campos «por licitación» entre «quienes vienen mejor informados» por los servicios técnicos, como afirma Faliveni, resulta un tanto relativo. Al menos en el caso de Daniel Branaá, un acaudalado empresario, a quien el Directorio le adjudicó la fracción Nº 12 de la «Colonia Claude Galand», un campo de 17 hectáreas y 600 metros cuadrados, sobre Ruta 1, a la altura de Playa Pascual, en el departamento de San José, padrón Nº 16.428, según consta en el expediente del INC Nº 54.295, «que nunca pasó por el Tribunal de Cuentas de la República», de acuerdo a los informantes. Según la fuentes, la adjudicación «violó la letra y el espíritu de la Ley 11.029″ que tiene por objetivo amparar la facilitación de tierras a familias de trabajadores y asalariados rurales, con experiencia en tareas campestres, y que estén dispuestos a residir en el campo de manera permanente. Y no en Montevideo, como sería el caso de Branaá. El expediente «tampoco pasó por la manos» del ingeniero Enrique Regazzoni, director de la entonces Gerencia Técnica, la actual División de Asistencia Técnica, que tiene por cometido analizar las propuestas de todos los aspirantes a colonos para que sus informes sean luego tenidos en cuenta por el Directorio.

 

7- La conclusión a la que arriba el jerarca público respecto a que «siempre el Directorio eligió entre los (aspirantes ndr.) que, de acuerdo a los informes técnicos, tenían mejor perfil de colono», como afirma Faliveni, tendría, por decir lo menos, cierto valor relativo, como se comprueba con el análisis de numerosas adjudicaciones que vienen siendo escudriñadas por varios integrantes de la Comisión de Ganadería de la Cámara de Representantes quienes, para debatir tales concesiones irregulares de campos, ya citaron al ministro Martín Aguirrezabala, de Ganadería, Agricultura y Pesca.

 

8- También levanta determinadas sospechas la afirmación de Faliveni en el sentido que todas sus «afirmaciones anteriores están fundamentadas en documentación pública, disponibles para todo aquel que quiera verlas». En las antepenúltimas semanas consecutivas antes de la publicación ahora cuestionada por el señor jerarca público, LA REPUBLICA trató dos semanas seguidas de comunicarse con el presidente del Directorio, el señor Numa Faliveni, para obtener su confirmación o su desmentido respecto a las múltiples denuncias publicadas. Las llamadas del diario plural, que fueron atendidas por sus secretarios, primero por Federico y luego por Sebastián, nunca fueron respondidas por Faliveni, pese a que le fue solicitado al cronista que dijera todos los teléfonos donde podía ser ubicado. Ambos secretarios, en ambas oportunidades, anotaron el teléfono fijo de la Redacción de LA REPUBLICA y el número interno del cronista, así como tomaron nota del celular personal del periodista. No se trató, sin embargo, de un hecho aislado. También fueron ignorados los periodistas de 1410 AM LIBRE y de TV LIBRE, dos medios que integran, junto a LA REPUBLICA, el Multimedio Plural.

La desafectación de la «Colonia Agraciada» en el departamento de Colonia, así como una situación similar perpetrada en la «Colonia Victoriano Suárez» en el departamento de Maldonado, fueron denunciadas en exclusiva por LA REPUBLICA, apenas ocurrieron. Los hechos, que en su momento causaron cierta conmoción pública y política, despertaron el interés de los periodistas de la televisión para abonados TV LIBRE, quienes recibieron una negativa cuando concurrieron al INC para solicitar una entrevista con Faliveni. A las cámaras de TV LIBRE ni siquiera les permitieron llegar al despacho del presidente. Casi lo mismo ocurrió con los cronistas de 1410 AM LIBRE, a quienes le negaron toda posible entrevista con Faliveni.

Te recomendamos

Publicá tu comentario

Compartí tu opinión con toda la comunidad

chat_bubble
Si no puedes comentar, envianos un mensaje