"No me atraen los personajes negativos"
El actor estadounidense Tom Cruise ha abierto una nueva ruta en su carrera al interpretar por primera vez a un villano en el largometraje Colateral, pero ha negado que se vea atraído por personajes negativos, sino que su deseo es buscar la variedad.
El actor de filmes como Entrevista con el vampiro y el díptico de Misión imposible acaparó todas las cámaras de televisión y los flashes de los fotógrafos en su arribo a la ciudad del cine, Venecia, donde presentó Colateral, una trama que trabaja su narración a partir del suspenso y que está dirigida por el artesano Michael Mann (el recordado director de la serie Vicio en Miami y del filme Fuego contra fuego).
Tom Cruise, considerado no sólo uno de los actores de mayor suceso de Hollywood, sino también uno de los personajes más poderosos de la industria cinematográfica estadounidense, fue el centro de atención en una sala de prensa abarrotada del Palacio del Cine de Venecia.
Muy profesional, se mantuvo sonriente y relajado todo el tiempo e incluso dijo que disfrutaba con la promoción de sus películas, porque eso le permite «estar con la gente». A continuación se dedicó a vender su nueva película, en la que interpreta a un cínico asesino a sueldo que no pestañea cuando cumple con su trabajo y que cuenta con la complicidad forzada de un taxista (Jamie Fox) que le traslada toda una noche por Los Angeles para que mate a varias personas. En el pase en la muestra de Venecia dedicado a la prensa y a representantes de la industria del sector, la película fue saludada con muchos aplausos, procedentes en general de los que agradecen una obra de suspenso y acción bien realizada, aunque la historia sea convencional. A los acostumbrados a ver a un Tom Cruise en el papel de héroe el filme les podrá sorprender, pero él se esmera para que la cara adusta con la que aparece en la cinta y sus frases cortantes puedan verse como propias de un «malo».
Michael Mann es un eficaz realizador, con experiencia en la televisión y como documentalista y que en la pantalla grande ha sido guionista antes de pasar a dirigir obras como El último mohicano y El dilema.
Con una dosis razonable de violencia, una adecuada banda sonora y un ritmo in crescendo, como mandan los cánones de este tipo de cine, Michael Mann logra un producto resultón para los que busquen entretenimiento. Para ello recurre también a la tecnología digital, que considera más conveniente para una película que se desarrolla durante la noche, con luz artificial y con planos en ocasiones profundos.
Cruise defendió su papel, dijo que lo preparó durante cinco meses y se mostró encantado con los personajes que tienen un desarrollo durante la película, lo que permite «un viaje al que se puede embarcar al espectador. La historia era interesante y me gustaba cómo Michael Mann la quería contar. Elijo siempre buenos papeles y diferentes, porque es un reto fascinante», manifesttó. Pero los malos por sistema no le gustan, sino que prefiere los que tienen «espesor», y tampoco le agradaría tener que verse en la obligación de matar a alguien, como hace su personaje en Colateral.
¿Ni siquiera mataría a Osama bin Laden?, le preguntó un periodista. «No, no quiero matar nunca a nadie», respondió Cruise con otra sonrisa, antes de desaparecer entre una nube de fotógrafos y guardaespaldas. *
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