La elegancia de la calidad

En el gran zoológico del rock, habitado por criaturas por demás extrañas y algunas de ellas realmente talentosas, el bueno de Prince merecería ser el portero. Es uno de los más extraños de todos y casualmente, también es uno de los más talentosos de su especie.

El moreno nacido en Minneápolis –por algunos considerado el mayor guitarrista negro después de Hendrix– fue un verdadero icono brillante y sexualizado en la década de los ochenta, momento en el que pavimentó la escena mediante vertiginosos y formidables discos, como Purple rain, Sing O the times, Dirty mind, Diamond and perls o The black album, para luego transformarse en una especie de sacerdote que hizo de sí mismo su propia religión. Y cuando ya muchos se habían acostumbrado a su silencio, reapareció con Musicology, una colección de ritmos funkies que lo retornan al podio y que dan cuenta de algo ineludible: el músico tiene 45 años de edad y ya es hora de ir madurando algunos conceptos. Quizá por ello ahora tiene toda la intención de convertirse en un clásico, si es que ya no lo era. Lo curioso es que sigue teniendo una increíble facilidad para combinar lo comercial con lo artístico, llegando a la alquimia que es observada con envidia por muchos de sus pares, con más de 120 millones de discos vendidos a lo largo de su carrera y siempre haciendo lo que le viene en gana.

En lo estrictamente musical, este nuevo disco le pasa el plumero a la totalidad de estrellitas de turno, que copiando viejas recetas han adquirido sus 15 minutos de fama. De su celoso armario salieron canciones que hablan de su preocupación política y social, donde establece su posición ante los problemas raciales, la desocupación, las guerras que esponsorea su país y también se plantea qué hacer con el cowboy tejano que está instalado en la Casa Blanca. También hay una buena dosis de humor e ironía. En «Life O the Party» canta «mi voz está cada vez más arriba y nunca me operé la nariz». ¿Se referirá al decolorado Michael Jackson? En Musicology también hay algunas joyitas elegantes, como las que solía hacer antes. «On the couch» es una de las mejores canciones de este año, sin duda. *

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