Tiene la palabra
La respuesta de Leopoldo Amondarain
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Hay un lector que es reiterativo en su discrepancia con mis artículos.
Deseo aclararle que no es mi intención ganarme su simpatía sino exponer honradamente mis opiniones.
Jamás le saqué el «físico» a la jeringa. Y lo lindo que tiene LA REPUBLICA entre otras cosas, es el ser plural y publicar los distintos criterios.
He dado «palos» y los he recibido. Ley de juego, que le dicen.
Y tendrán que admitir que soy de los que sostienen, y no somos muchos, que hay que «acercar» a los que opinan «parecido» y se van a necesitar en lugar de sembrar odios y discordias que sólo beneficiarán y engordarán a los de «afuera».
Si no he podido hacerme entender, no obstante creo haber sido claro, me es imposible, lo admito, dar lo que «Salamanca» a ese distinguido lector «non le empresta».
Aprovecho de paso para agradecer obviamente, después de trece años de permanentes publicaciones semanales en LA REPUBLICA sin haberme contradecido, al doctor Fasano y todos los amigos de la redacción.
Sin más, con los más distinguidos afectos,
LEOPOLDO AMONDARAIN – CI: 9.505.556-0
Najaf: el Imperio es vencible
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Emulando a Leningrado, que supo resistir el asedio sin caer, la ciudad de Najaf ha pasado a ser, además de «Ciudad Santa» «ciudad héroe».
Cualquier disparidad frente al enemigo desde Las Termópilas o Maratón hasta hoy queda chica. El armamento a disposición del ejército invasor yanki fue brutalmente superior al de los defensores tanto en cantidad como en calidad. Utilizó los más poderosos tanques de la historia, con ubicación satelital, visores nocturnos e infrarrojos y que hacen blanco a once kilómetros; helicópteros Halcón Negro, provisto de misiles aire-tierra y cañones automáticos de 20 mm, que disparan a razón de seis mil proyectiles por minuto, aviones bombarderos equipados con misiles y bombas guiados por láser, detectores térmicos que «ven» a través de las paredes, satélites espías cuyas cámaras tienen una resolución de centímetros, apoyo logístico por tierra y aire, apoyo sanitario, abundancia de parque y toneladas de hamburguesas y Cocacola.
Los chiítas defendieron la ciudad cuadra por cuadra con sus ya legendarios Kalashnikov, algunos fusiles Dragunov (con bípode) y lanzagranadas RPG, todas armas de fuego directo y de poco alcance efectivo (los RPG, no pasan de los 140 metros).
Esto obligó a los combatientes a movilizarse constantemente para no ser víctimas del fuego enemigo, contando con escasos segundos para ubicarse y hacer puntería. En los descansos, entre los escombros y el nauseabundo olor de los compañeros caídos, tal vez, un vaso de té espumoso.
Hubo un elemento fundamental, no obstante, sólo en poder de los chiítas: la convicción de luchar por algo justo. Ellos defendieron su propio territorio, tratándose además de la segunda Ciudad Santa después de La Meca, pero por sobre todas las cosas defendieron lo más sagrado como es la dignidad.
El principal líder chiíta viajó desde Londres, donde había recibido atención médica, y arengó al pueblo iraquí para que se dirigiera a Najaf. Decenas de miles se movilizaron inmediatamente llegando a la ciudad sitiada, haciendo uso del más efectivo camuflaje, la protección del pueblo, los combatientes que defendían la mezquita se le fueron entre los dedos al enemigo con sus armas y su dignidad a cuestas.
Una victoria histórica, que figurará como tal en los libros. Es de imaginarse el trato que habrán recibido los combatientes por parte, primero, del pueblo iraquí y luego de todo el mundo musulmán, tras haber hecho frente a tan colosal enemigo. De inmediato los combatientes habrán sido tratados como héroes, habiendo ganado una enorme ascendencia sobre sus compatriotas. Serán indiscutiblemente líderes en la lucha de resistencia.
«Ese estuvo en Najaf», dirán de ellos. Luego se tejerán las historias y leyendas de la guerra al igual que siempre antes.
Otra vez los «blancos estúpidos norteamericanos», quedaron sin entender qué pasó ni por qué. Desde que Sandino los venciera en Las Segobias, como en Girón, como en Vietnam y Somalia, en Najaf se probó una vez más, que el Imperio es vencible.
CARLOS MEDINA VIGLIELM – [email protected]
Dos observaciones coloradas
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* He realizado un par de «observaciones coloradas» que quisiera compartir con usted y los lectores de LA REPUBLICA
¿Ha notado que el ex presidente Sanguinetti tiene las cejas de la derecha siempre igual, una maraña amazónica, mientras que las del lado izquierdo aparecen como peinadas para abajo? ¿Serán naturales o fruto de su ferviente deseo de que todo lo que sea izquierda vaya en descenso, aunque se trate de sus propias caóticas y revoltosas cejas?
En cualquiera de sus eléctricas y convulsas apariciones en TV o fotos de frente, se puede apreciar muy bien, en forma clara, esta sintomática peculiaridad. Tan es así, que a veces, por observar este detalle, llego a distraerme tanto que no presto atención a lo que dice. Un amigo me dijo que no pierdo nada, que tenemos suerte, que a él le pasa lo mismo.
Otra observación también colorada (pero no de vergüenza, por cierto, que no tiene nada qué ver dicha fracción política), se refiere a Batlle. Ha llegado a un extremo que ya empezaría a dar lástima, si no fuera por el peligro que representan la cantidad y espectacularidad de los papelones que probablemente aún tiene proyectados (en el extranjero y en patria) antes de que llegue marzo, con esa su indiscutible y única capacidad que hay que reconocerle que posee, para ejecutar dicha tarea como una canilla sin cuerito y sin cansarse nunca. Esta vez, contrariamente a lo que proponen algunos sobre la oportunidad de clausurarle la boca con un buen bozal (y una manzana, por las dudas), a mí me parece que después de todo, por una vez, cumplió con alguna de sus promesas del 99: cantó la justa y fue muy, pero muy divertido. Bueno, no sé Ud., Dr. Fasano, pero yo me divertí como loca. ¿Vio cómo hasta logró hacerle abrir los ojitos a Stirling? ¿Y los exorcismos y conjuros que le hizo lanzar a Millor? ¡Qué pena que en las Olimpíadas de Atenas no existieran competencias de payasos! ¿Se imagina el avión presidencial cargado hasta los topes de medallas, con riesgo de precipitar al vacío, como es destino de todo lo que toca ese inefable yetatore que Dios nos dio como presidente? Si fue Dios… ¡Por Dios! ¿Por qué? ¿Qué hicimos?
CHELA MICHELINI – [email protected]
Blumberg se desubicó
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* En la edición del día 29.8.2004 me sorprendió la noticia que vecinos de Montevideo van a Buenos Aires a entrevistarse con el señor Juan Carlos Blumberg.
Me parece que dicho señor se está desubicando totalmente día a día.
En el último acto que hizo la semana pasada había manifestado que ninguna persona de derechos humanos, nadie lo había llamado. Salió un vocero de dicha Comisión a desmentirlo.
¿Cuántos secuestros y asesinatos hay en la vecina orilla?
El de Blumberg fue otro de los miles… Pienso que éste como se dice popularmente «la tie
ne adentro» por no pagar el rescate de su hijo.
Y lo más importante, lo de él es un tono político, hizo una cruzada y muchas cosas más pero… Con guita cualquiera es vivo.
Me despido. Muchas gracias,
DARIO CRUZ – CI: 1891834-4
Atender a la discapacidad también es cultura
Señor Director de LA REPUBLICA
Dr. Federico Fasano Mertens
* Los uruguayos nos encontramos en estos días hablando de la tan esperada reapertura del Teatro Solís; no voy a referirme a todo el esplendor en que se nos fue devuelto, pero sí como persona con discapacidad motriz me siento en la obligación de resaltar la «integración y la inclusión», que tanto reclamamos a nuestra sociedad y que quedan plasmada en esta obra. Las personas con capacidades diferentes, al asistir a esta sala podemos sentir el «respeto» por la nuestra «dignidad humana» y permitirnos sentir «sujetos» y no «objetos».
En su exterior nos encontramos con los rebajes de cordón en las esquinas para ascender a su vereda, en la explanada colocaron una «rampa» que cuenta barandas en ambos lados y quizás algo «grande» para las personas que «no» la necesitan, pero con las medidas que indican las «normas internacionales», para desplazarnos con «autonomía» para desplazarnos por ella. En su interior los ascensores nos permiten recorrer sus instalaciones, en donde contamos con «ubicaciones» en las que cómodamente disfrutamos del espectáculo y aunque el público aplauda de «pie», nuestra visual no se ve afectada. Este hecho nos compromete a todos a continuar en la «senda del cambio»; y nos demuestran que la «cultura» no solamente se desarrolla en el escenario: esto también es «cultura».
MARIA HAYDEE PICCARDO – C.I. 1.615.386-5
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