Una antología de vida
Fuimos con la excusa de su nuevo disco doble titulado Veinticinco, una pieza de recuerdos, fotos y momentos que se trazan a lo largo y ancho de la carrera de esta talentosa mujer y cantante. Con un extenso currículum y un sinfín de variados repechos que le ha tocado transitar, esta sensual capricorniana abre las puertas de sus temores, amores y también de su nuevo hijo, Veinticinco.
-¿Por qué Veinticinco?
-Y Veinticinco porque hace veinticinco años empecé a cantar con Rumbo en el año 1979 y me pareció divertido que se llamara así, como recordando aquello. Fue una época importante, por que es como la base de todo lo que vino después. Fue una época diferente, buena para experimentar, con un público muy benevolente por decirlo de alguna forma.
-¿Por qué benevolente?
-Porque la gente iba a ver el espectáculo con una intención mucho más primaria que era la de agruparse y la de poder gritar y aplaudir y después por ahí disfrutar también de un espectáculo musical.
-Tal vez era otra forma de decir las cosas.
–Era en el único lugar donde se podían decir algunas cosas, en plena dictadura, la gente no tenía la posibilidad de reunirse si no era yendo a un espectáculo y no había otra forma de expresarse que no fuera gritando, aplaudiendo o cantando, todo lo demás estaba prohibido. Eso nos permitió hacer muchos disparates arriba del escenario y aprender una cantidad de cosas. Fijate que nosotros empezamos a tocar con Rumbo en una sala muy chica en el teatro Circular y a los dos meses estábamos tocando en el Palacio Peñarol.
-¿También hiciste algo de teatro?
-Sí, para niños con la BCG. Estudié teatro un par de años con Nelly Goytiño y Roberto Fontana pero profesionalmente lo único que hice fue eso con la BCG y la Piaf.
-¿Podés vivir de la música?
-Sí, vivo de la música hace ya bastantes años. Hace catorce años más o menos que dejé un trabajo estable que tenía para vivir de la música, con ayuda de la familia claro. Cuando hubo que elegir una vida estable, sin la música y una vida más inestable pero haciendo música que era lo que me gustaba conté con el apoyo de toda mi familia obviamente y tenía una hija muy chiquita que no podía opinar, ahora tiene 17 años.
-¿Por el hecho de ser mujer hubo aspectos diferentes que te surgieron a lo largo de tu carrera?
-En algunos aspectos, sí. En la interna no, tengo una familia invadida por las mujeres y tengo aparte un grupo interno que está encantado de trabajar con mujeres a la cabeza, pero no ha sido fácil en algunos momentos, como para cualquier mujer. Si tenés una casa, una familia y una carrera es difícil. Por suerte, he tratado de hacer las cosas para tener un mínimo de ausencia en casa, recién ahora me siento con otra libertad de arreglar las cosas con otra facilidad. Eso de todas formas le pasa a todas las mujeres, no sólo a las que cantamos.
-¿Tenés alguna anécdota de esas que se tornan inolvidables?
-Las cosas que tengo más presentes son las que están pasando en estos momentos, en las giras pasa de todo. La última semana por ejemplo fue la semana de los accidentes, se rompió dos veces la camioneta. La primera vez se rompió antes de ir a Canelones en una camioneta de escolares y llegamos una hora más tarde y el otro día íbamos para Minas y se rompió otra vez y tuvimos que ir en otra camioneta más chica.
-Leí que tu vocación artística la descubrió una maestra de tu infancia, ¿cómo fue?
-En cuarto de escuela tuve una maestra que por la actitud que tomó conmigo se suponía que iba a ser la que más iba a odiar porque incluso estuvo al borde de dejarme repetidora. Entonces mi hermana mayor que era casi maestra me habló, porque yo era muy dispersa. Y casi al dejarme repetidora como que desafió al gen Canoura y al año siguiente pasé con muy bueno sobresaliente. Pero esa maestra, «Bocha», fue la que descubrió mi vocación artística incluso ha ido a ver mis espectáculos y ha llevado a los nietos, y fue la que le dijo a mamá una vez en una reunión de padres: su hija tiene muchas condiciones artísticas, no la descuide, porque ella va a ser una persona muy feliz si ustedes les permiten que camine por esa senda. Y de eso no me olvido nunca más.
-Que nunca falte…
–El amor, en las formas que quiera presentarse, como quiera. Como motivador, como alimento, como soporte, como todo.
-¿De qué hombre nunca te vas a olvidar?
–De muchos. Soy una mujer poblada de hombres importantes y buenos en su momento. Tengo muy buenos amigos y tuve muy buenos maridos que me han dado cosas bellísimas en su momento.
-¿Cuándo y cómo va a ser el espectáculo?
-Dos, tres y cuatro de setiembre a las 21 horas en la Sala Zitarrosa y es un espectáculo que no es nostálgico. Me gustaría que fueran preparados, no va a ser una antología antropológica en el que cante «Esa tristeza» o «Piropo». Evidentemente que es un show que tiene que ver con mi carrera, con mi pasado pero sobre todo hay muchas canciones que tienen que ver con mi presente y muchas que tienen que ver con mi futuro porque hay muchos estrenos. Más que un espectáculo de antología es un espectáculo de celebración de la gira, y le tocó a Montevideo ahora.
-¿Qué proyectos tenés aparte de esta presentación?
-Termino esto en la Zitarrosa y me voy con mi guitarrista a Argentina, Rosario, Buenos Aires y La Plata y cuando vuelva voy a descansar un poco.
-¿Qué es lo que nunca puede faltar en tu cartera?
–Las llaves de mi casa. Puedo no tener plata, no tener documentos, maquillaje ni qué hablar, cero, nada. Y otra cosa que nunca me falta es algún elemento para escribir, lo que sea. Yo siempre digo que en librerías soy como gordo en panadería, siempre tengo que entrar a comprar una lapicera, una libretita, algo. *
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