El camino hacia El Dorado
El estudio Dreamworks, de Steven Spielberg y Jeffrey Katzemberg (ex presidente de Disney), luego de El príncipe de Egipto, nos presenta El camino hacia El Dorado, ubicada en una ciudad vagamente maya.
La principal novedad es que esta vez esos dos compinches algo tontos, que aparecen en los dibujos animados, son los personajes centrales. no hay un héroe heroico.
Dos amigos espanoles, Tulio y Miguel, encuentran un mapa de la legendaria ciudad de oro y embarcan para América. Claro que van a parar al calabozo de una nave de Hernán Cortés, pero por algo se empieza.
Llegan a la ciudad donde, eclipse mediante, son proclamados dioses por el sacerdote Tzekel-Kan (esa clase de villano que nos encanta odiar, según una de las animadoras), que con ese gesto quiere minar el poder del cacique. Entretanto, los espanoles entablan relación con la bella Chel, una inteligente «Malinche» que se siente encerrada en esa pequena sociedad y tiene sus propios propósitos.
La situación se desliza hasta un punto en que, pese a todo el oro, Tulio y Miguel entienden que peligra su amistad (los celos) y peligra la ciudad.
Las voces principales, en inglés, son de Kenneth Branagh, Kevin Kline y Rosie Pérez. Importan los actores, porque se suele grabar primero, filmar a los actores y, con esa información, hacer los dibujos. En este caso, no se los grabó de a uno, sino juntos, para enriquecer la interacción.
Como siempre, se cuidaron detalles mínimos, desde el asesoramiento de un arqueólogo hasta la gama de colores (tierra sin vegetación en Espana, exuberante verde en El Dorado; tonos suaves y brillantes en momentos felices, rojo y negro en los de peligro).
La música es del equipo de Rey León: los autores Elton John y Tim Rice y el compositor Hans Zimmer que colaboró con John Powell en la partitura.
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