Hip hop y artes marciales
Y esto es lo que ocurre con Ghost dog: un quiebre del género policial en clave comedia negra con una banda sonora fascinante y el majestuoso Forest Whitaker en el papel de un sicario colombófilo. Todo lo señalado parece un delirio y por cierto que lo es: un juego posmoderno de guiñadas cómplices y homenajes (como el silencioso tributo a Henry Silva, por ejemplo), donde un asesino a sueldo, que se rige en base al código de honor de los antiguos samurai, es traicionado por sus patrones dando comienzo a un periplo de sangre y balas.
Esta historia, que podría recibir un tratamiento convencional bastante obvio, en manos de Marmusch adquiere un insospechado vuelo lírico. Por más difícil que parezca, el matón interpretado por Whitaker adquiere un humanismo que trasciende su rol mientras que un humor extraño –por momentos desopilante–, se instala en la pantalla bajo la forma de fugaces relámpagos. Esta suerte de experiencia lúdica hace de El camino del samurai un largometraje complejo de definir tanto en forma como en contenido, aunque lo mejor sea dejarse avasallar por una difusa (y gozosa) fascinación.
Con el director de Una noche en la tierra no valen los esquemas. Sus experiencias cinematográficas apelan tanto a la simplicidad más soberbia como al lenguaje videoclipero del que se nutrió en sus orígenes. Mientras tanto, un aire europeo parece recorrer sus fotogramas, como si se tratase de un francés filmado en Nueva York a punto de fundar una nueva corriente fílmica. Es así que, en forma muchas veces desconcertante para un público acostumbrado al thriller «común», el filme rompe certezas con tiempos poblados de música rap o hip hop de RZA, pasajes de dibujitos animados (Betty Boop, entre otros), lecturas del Hagakore Oriental (o Rashomón), conversaciones con un heladero ambulante haitiano, palomas mensajeras y mafiosos decadentes que van cayendo como moscas frente a la furia silenciosa del samurai negro.
Una hibridación de culturas, una mezcla de subgéneros o la creación de algo diferente a lo que no le cabe ninguna etiqueta: tal es el probable resultado-balance al que se puede llegar luego de un análisis inicial sobre esta película.
Un muy serio divertimento, que va más allá del simple largometraje policial, pasible de re-inventar un estilo en donde se apela –precisamente–, a la multiintegración cultural. Imperdible para todo cinéfilo de buena ley.
El camino del samurai. Escrita y dirigida por Jim Jarmusch. Producida por Richard Sear y Jim Jarmusch. Fotografía: Robby Muller. Edición: Jay Rabinowitz. Chic Ciccolini III. Música de RZA. Con Forest Whitaker, John Tormey, Henry Silva, Richard Portnow, Víctor Argo, Cliff Gorman Isaach De Bankolé y Tricia Vessey.
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