Rodrigo pasó de ídolo a mito a 140 kilómetros por hora

Vida rápida

Más estremecedor que la noticia policial del accidente, que segó también la vida de Fernando Olmedo, hijo de Alberto, es el fenómeno que la rodeó. Sus músicos tocaron ayer de mañana para recibir un premio que la madre del muerto festejó a los gritos ante cámaras, mientras que a pocos minutos del accidente llegaban jóvenes con flores al cementerio de Ezpeleta, cerca del lugar del accidente, donde se le hizo una autopsia. Miles de fanáticos continuaron agolpándose todo el día, alguna anunció su interés en comer de su carne para «integrarlo» a su persona. Y una fuerte guardia policial fue desplegada en los alrededores, bajo la lluvia. Entretanto, el jefe comunal de Lanús, Manuel Quindimil, completaba la danza macabra anunciando que declararía al cadáver «ciudadano ilustre» de la localidad.

Fenómenos populares como éste tienen el sello de origen de Argentina; los uruguayos nos creemos –quizá de puro tristes–, que sólo los vemos por los medios; pero ayer vimos jóvenes en 18 de Julio robando sus afiches.

Detrás de todo esto, definitivamente ajeno, el hombre –Alejandro Bueno–, que a los 27 años, era un esforzado intérprete de un ritmo popular cordobés, el cuarteto; ritmo que interpretaba desde los 13.

En 1996 llegó a cierta popularidad con Lo mejor del amor, pero el boom tardó hasta el año pasado, o hasta el Cuarteto característico Rodrigo 2000, presentado este año en el Luna Park; hasta que se vistió de boxeador y se mostró con el pelo teñido de colores.

«Creo que no soy un buen cantante, pero cuento historias –reconoció hace poco–. Quiero dejar un mensaje, transmitir el testimonio de personas para que se conozca su historia». Y sabía que su medio era el cuarteto cordobés –piano, bajo, acordeón y percusión–. Género ‘bailantero’ relacionado con la música tropical, popular en los bailes y expandido a todo el país por otros fenómenos populares como La «Mona» Jiménez, Ricky Maravilla y Gladis, La Bomba Tucumana, pero al que Rodrigo había llevado hasta el mercado ‘latino’ del Caribe. Estaba produciendo su próximo disco en Miami con músicos de allá. En su viaje, había aprovechado para visitar a Maradona en Cuba.

Mezcla de divo sex symbol con juguetón muchacho de barrio, el cantante divertía a todos y fanatizaba a las jóvenes. Y trabajaba a un ritmo de hasta tres bailes por noche en clubes de barrios de todo el país. Semanas atrás, había desmentido un informe periodístico que sostenía que vivía «al límite», bebiendo grandes cantidades de cerveza para poder mantener el ritmo febril de actuaciones que realizaba.

Con o sin cerveza, el viernes actuó en Citibell, en las afueras de La Plata y volvía a toda velocidad para Lanús, donde se presentaría anoche. Eran las 4 de la mañana al llegar al kilómetro 25,5 de la autopista.

Al parecer, el accidente ocurrió cuando perdió elcontrol de su camioneta 4×4 que conducía al realizar una maniobra para tratar de rebasar a otro auto que iba a 120 kilómetros por hora. El artista no llevaba cinturón de seguridad, por lo que fue expulsado del vehículo y murió de múltiples traumatismos.

También murió el hijo de Olmedo. La ex esposa de Rodrigo, Patricia Pacheco, y el hijo de ambos –Ramiro, de 4 años– que viajaban junto al cantante al momento del choque, sólo sufrieron heridas leves.

El cantante tenía programada presentaciones en varias ciudades uruguayas. Los organizadores informaron que quienes compraron entradas podrán canjearlas por su dinero la semana próxima.

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