"Es un humano con piel de gato"
Para Jim Davis, su inmenso creador, el arte es en su percepción una habilidad desarrollada con el tiempo y lo más importante que uno puede hacer para mejorar su arte es leer. La versión cinematográfica del célebre gatito se estrenará para las próximas vacaciones de julio.
Los más pequeños y no tanto, de parabienes: Garfield, el filme, es toda una apuesta en esta especie de fiebre de competitividad que se ha desatado en el universo de la animación digitalizada.
Toda una cultura que ya ha brindado ejemplos notables (unos de los casos más puntuales es justamente Shrek, cuya segunda parte ya se puede disfrutar en salas cinematográficas; o los casos de formidable resolución como lo son evidentemente La edad de hielo o la más reciente Buscando a Nemo).
Ahora llega Garfield sin solicitar permiso con su insolencia habitual y, desde ese lugar, posicionarse en el mercado de la cultura animada sabiendo de antemano que va a hacer todo un suceso en boleterías. Todos van a ir a ver Garfield, el filme. Acaso porque sus realizadores, un staff esmeradísimo, no desvirtúa para nada lo que significa Garfield desde las tiras cómicas. Reaclimataron su espíritu, sus andares, sus estados de ánimo, sus salidas de curso con un rigor más que severo. Exigencia y calidad al pie de cada cuadro o cada escena. Fantástico.
Jim Davis, el tutor del gato Garfield, rememora sus primeros dibujos, esto es, esos años work in progress que existen en todo creador con fina sensibilidad: «En primer año dibujaba tanques, aviones y soldados porqué a todos los niños les gustaba hacerlo. Los otros niños superaron eso al crecer; yo no».
También dice que no le ha resultado raro ver a Garfield en una película animada por computadora en la pantalla grande. «No fue raro para mí esta nueva situación de ver a mi personaje dentro de otro tipo de formato. Sencillamente fue un reto. Quería asegurarme de que en la película tuviera la misma personalidad, algo que solamente se logra a través de los ojos. Tan pronto como los espectadores vean los ojos, podrán creer, sí, es Garfield», dice Davis convencido de que la adaptación es contundente y que, por cierto, lo ha dejado conforme, más concretamente satisfecho.
En una película de acción real, Garfield tuvo que trabajar en un mundo real. Camina como un globo de agua, por lo que cada cabello es animado y reacciona a la gravedad, el viento, y cosas como esas. «Es increíble el tipo de programación que fue necesario para hacerlo moverse», admite casi con perplejidad Jim Davis.
Sobre qué o quién lo inspiró para crear a Garfield, Davis señala que «está basado en muchas personas; es un humano con piel de gato. Vive en el cuerpo de un gato, pero todo lo que desea en la vida es humano: comida, techo, amor».
De ahí se explica que el famoso minino, al igual que su creador, tenga como comida favorita la lasagna y las hamburguesas.
«No pongo mensajes en las tiras cómicas, pero pienso que el mensaje viene a través de Garfield. Sabe que no es perfecto, pero se siente feliz consigo mismo».
Al preguntársele si después de casi 26 años dibujando a Garfield no está aburrido, responde: «Todavía estoy intentando el chiste perfecto que de verdad haga reír a todo el mundo». *
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