El ogro bienhechor rumbo al matrimonio
Como en todo cuento de hadas, el romance se convirtió en casamiento y Shrek (voz de Mike Myers) y Fiona (voz de Cameron Díaz), ya en matrimonio, consagraron su utopía en esa zona pantanosa que el marido había elegido como hogar. De modo que Shrek 2, que se estrena hoy, encuentra a la pareja en su destartalada vivienda cuando de pronto los padres de Fiona (Julie Andrews y John Cleese), reyes de Un lugar muy lejano, país en el que un apuesto príncipe (Rupert Everett) y una bruja malvada tratarán de romper la felicidad de ambos, invitan al matrimonio a un baile real para que los habitantes del lugar conozcan a los felices desposados. Shrek se resiste a la invitación, ya que sabe que su imagen provocará repudio en sus suegros y a todos sus familiares, pero la insistencia de Fiona lo convence. Se sumará en la peripecia un burro travieso (Eddy Murphie), audaz y cómplice de las aventuras del marido, para presentarse ante la corte y los cortesanos.
Fiona, cuyo aspecto físico sufrió cierta mímesis con el de su esposo, y ese Shrek siempre dispuesto a la generosidad no son bien recibidos por los reyes, que deseaban para su hija un hombre digno de la nobleza y dotado de belleza física.
El matrimonio es humillado, sometido a la burla de quienes lo rodean y obligado a esconderse de miradas inquisidoras. Pero, como toda fábula que se precie, la justicia y el castigo a los malvados sobresalen en esta aventura de Fiona y de Shrek.
Ellos sólo procuran ser felices, a pesar de los malignos designios del hada, de los artilugios del Gato con Botas, un exterminador de ogros dispuesto a cumplir con su mandato, y de todo un pueblo que imaginaba una boda real con mayor pompa y menos inquina hacia el flamante matrimonio.
Si la primera parte de esta producción se destacaba por su imaginación y por su ternura, esta continuación ya no contiene el factor sorpresa que apasionaba en su antecesora ni cuenta con la intención arrobadora de su anterior anécdota. Pero la labor directriz de Andrew Adamson, Lelly Asbury y Conrad Vernon se encargó de que las problematizadas andanzas de Shrek y de su mujer no decayeran dentro de un entorno familiar en el que los protagonistas deberán luchar contra las envidias, la traición y la malevolencia. Respaldada por una fastuosa tecnología, por una música ganchera, esta prolongación nunca defraudará a los fans del buen ogro.
La versión subtitulada del filme, posee las voces de Mike Myers, Eddie Murphy, Antonio Banderas, Cameron Díaz, Julie Andrews y John Cleese, quienes animan a los personajes centrales de la fábula y constituyen, seguramente, un plato fuerte para enriquecer el filme. Si, en cambio, se deciden por el doblaje en español, perderán esa muy buena oportunidad.
Shrek queda, en esta segunda parte, como un entretenimiento seductor, siempre dispuesto a regocijar a quienes se acerquen a ese ogro y a su entorno en una inevitable lucha del mal contra el bien que promete su happy end como en toda aventura sea de animación o no. *
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