Compositor mayor
Pero Chico Buarque no está, pues se refugió en el exterior, en un lugar secreto –quizás en su amada París–, para huir de los homenajes que no ama y no propicia, tímido y esquivo como es en la realidad. Pero, a sus 60 años, su obra es reconocida mundialmente. Basta citar canciones como «Construcción», «Genny y el zeppelin», «O qué será», «Calice», la amicísima y formidable «Opera do malandro» o «Mammembe». entre muchas otras, para comprobar que Buarque se trata de un memorable compositor, un artista comprometido con su tiempo y al mismo tiempo un intelectual amplio y luminoso. Y además un novelista de relevancia, si se piensa en textos como Estorvo.
Chico Buarque ha actuado en diversas estaciones de época en Uruguay, y la respuesta siempre fue multitudinaria y a la vez fervorosa: ante la presencia de alguien tímido y apocado en escena, sin embargo sus shows –con bandas en las que intervino el notable Hugo Fattorusso y el no menos notable bajista Zeca Assunçao– han sido de una intensidad y una precisión irrefutables. De una comunicatividad mayor que comprobaron, además, a todo un poeta.
En el libro Chico Buarque, el periodista Fernando de Barros e Silva explica lo reservado y apocado del artista: «El recogimiento progresivo de Chico Buarque, con el pasar de los años, la terquedad sistemática con la que evita a los medios de comunicación y se mantiene alejado, no es tanto una idiosincrasia o, como dicen algunos, una forma de misantropía, sino un modo de manifestar, con su silencio y ausencia, la incapacidad de conformarse con el espectáculo grotesco de la frivolidad con la que se maneja la clase artística».
Ni siquiera Zeca Buarque Ferreira, hijo de un tío, fue capaz de convencerlo para que participara en la inauguración de la muestra de la que fue creador: «Chico Buarque, el tiempo y el artista», en la Biblioteca Nacional de Río de Janeiro.
En esa muestra se pueden descubrir imágenes del futuro cantautor y escritor cuando tenía apenas doce años y la celebridad en casa era el padre Sergio, uno de los mayores historiadores del Brasil (y también uno de sus mayores compinches). Entre los materiales exhibidos hay fotos inéditas de una carrera que comprende más de 322 canciones, diez musicales de teatro y siete libros –entre ellos cuatro romances– y un ensayo contra la dictadura militar.
El mismísimo primer mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, y la primera dama, Marisa, consideran a «A banda», escrita por Chico Buarque en 1966, su canción, pues se enamoraron bailándola. Ambos quisieron que este año el leit motiv de una fiesta ofrecida en el palacio presidencial el día de San José fuera, precisamente, «A banda». No obstante, «el nombre y la obra de Chico Buarque de Hollanda estuvo siempre ligado en forma indisoluble a la idea de música de protesta en Brasil, comentó el ministro de Cultura, Gilberto Gil, otro gran cantautor. *
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