Día mundial del malabarista
Los circos, que venían cada año, traían a los únicos malabaristas que se podía ver por acá, aparte de cualquier vecino que en los cumpleaños tiraba al aire hasta tres ciruelas al mismo tiempo.
Pero últimamente están pululando por Montevideo. Hace algunos años pudimos ver un manual práctico, fotocopiado, que hasta sugería cómo y cuando pasar la gorra.
Los Juglares eran tres en 1994 y un buen día encontraron a un canadiense tirando ¡cinco! pelotas, que comenzó a enseñarles técnica los domingos en Parque Batlle, según un informe de Joaquín Peñagaricano publicado ayer en «Brecha».
Hoy, varias decenas han pasado por ahí, algunos han viajado a congresos, han comenzado a ejercer en peatonales y semáforos, en recitales y llamadas. Entre los proyectos, una semana de actuaciones y talleres en la carpa de la Intendencia, un Convención Sudamericana de Malabares en Colonia en setiembre.
La milenaria fascinación por la destreza no decae con los juguetes electrónicos.
Todos los niños que en la pasada Navidad jugaron con diávolos, disfrutarán hoy, así como los jóvenes, mayores y viejos.
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