Homenaje a un cantor solidario y popular
El acto comenzará a las 19.00 horas, con entrada gratuita y participarán del mismo los más destacados representantes del canto y las artes tradicionalistas rioplatenses, destacándose entre otros la presencia del payador Lázaro Moreno, llegado desde sus pagos de Santiago del Estero en la República Argentina. Felipe Luján Arellano es oriental por adopción, aunque nació en la otra orilla del Río de la Plata allá por los pagos de la Guardia del Monte. Llegó a nuestro país con su guitarra como toda carta de presentación en la década del sesenta. Inmediatamente comenzó a alternar con los grandes bardos repentistas que en aquellos años lucían en los más importantes escenarios. Entre ellos, Clodomiro Pérez, Luis Alberto Martínez, Aramís Arellano, Juan Carlos Bares, El Pampita Barrientos, Walter Apecetche, Gabino Sosa, y el Bardo del Tacuarí, Carlos Molina, entre otros tantos, muchos de ellos hoy ya desaparecidos.
Con este último Molina anduvo largos años hombro a hombro compartiendo jornadas guitarreras y han quedado para los registros de la memoria colectiva, decenas de justas repentistas entre ambos de indudables méritos literarios. Felipe Luján Arellano, vino por unos pocos meses a este país, pero aquí conoció el amor, y se quedó para siempre, se afincó entre nosotros, formó su hogar, su familia y volvió muchas veces a su patria, pero siempre en viajes de ida y vuelta como lo ha hecho con su guitarra y el mensaje de su canto libertario a otros tantos países latinoamericanos.
Pero este cantor popular no limitó su compromiso libertario y revolucionario solamente al texto de un poema o al grito de una canción, sino que asumió en los años difíciles su militancia como uno más de los tantos que luchaban contra la injusticia y el despotismo de un sistema disfrazado de democracia.
Y entonces, Felipe Luján Arellano fue uno de los tantos que debió soportar el horror de las mazmorras del penal de Libertad. Silenciado su canto durante varios años, cuando retornó a la «otra» libertad, se reencontró con su guitarra y desde entonces, como siempre su canto ha estado dispuesto y solidario permanentemente.
Centros vecinales, comedores populares, gremios en conflicto, festivales de apoyo a los necesitados, actos políticos de las fuerzas progresistas y revolucionarias, desde los escenarios más humildes hasta los más encumbrados, todos han sabido de su presencia, siempre franca, abierta, desinteresada por que Felipe Luján Arellano entre otras cosas, canta como vive y vive como canta. Por eso, esta noche en el Ateneo de Montevideo, la presentación de su último trabajo, será también la oportunidad que tendremos los orientales de brindarle a este hermano y compañero, el justo y tan postergado homenaje que le estábamos debiendo. *
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