Francella es un ídolo
Dirigida por el experiente cineasta argentino Juan José Jusid, también estrena Papá es un ídolo, con roles centrales para el comediante Guillermo Francella y Millie Stegman.
La anécdota se centra en que el padre (Francella), un ex esquiador profesional, e hijo de 9 años, deciden ir a un centro de esquí en España, donde después de mucho tiempo el hombre volverá a practicar el deporte. Pero lo más importante, es el inminente reencuentro del hijo con su madre (Stegman).
Jusid ha señalado que se trata de un filme que avanza en su relato en tono de comedia con fondo melodramático y que apunta a narrar una historia tan cercana, que nos puede tocar a todos. Ante la supertaquilla obtenida y las críticas divididas, el realizador dijo que años atrás poseía esa ansiedad por la lectura de las críticas, pero que ahora dejó de leerlas: «Uno hace cine para la gente, y la gente ha respondido más que bien».
Guillermo Francella es, por supuesto, el gancho de Papá es un ídolo. Desde que comenzó a hacer teatro en los albores de los ochenta en las salas off-Corrientes, el actor ha tenido un torrencial y progresiva popularidad especialmente a partir de sus incursiones televisivas.
Seguramente ese equipaje barrial, de habla coloquial, picarón y a la vez solidario que da todo por la familia como ocurrió en tiras como Los Benvenutto o Naranja y media, es lo que ha permitido a Guillermo Francella una incidencia notable en sus receptores.
Su anterior filme Un argentino en Nueva York, junto a Natalia Oreiro, Francella volvía a hacer de Francella. Y en Papá es un ídolo las claves de su éxito no varían.
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