SE REEDITARON LOS GRANDES EXITOS DEL SEXTETO ELECTRONICO MODERNO

El tiempo pasa, la música queda

LA REPUBLICA tomó la edición del material como un oportuno pretexto para charlar con el compositor de la agrupación, el tecladista Armando Tirelli.

Músico con más de cuatro décadas de actividad -incluida una profusa experiencia internacional, además de haber sido el telonero de los Van Halen, cuando los por entonces liderados por David Lee Roth actuaron en el Cilindro Municipal de Montevideo-, se encuentra ahora preparando un proyecto sinfónico, para el que recientemente terminó negociaciones con un sello de la ciudad estadounidense de Los Angeles y que seguramente será editado en el correr de este año.

-¿Como surgió la idea de editar este disco?

-Ya hace un par de años que venía en conversaciones con el sello, pero se habían diluido, hasta que por suerte se reactivó con la llegada de Nicolás (Loopez).

-¿Como fue trabajar con un músico no sólo más joven, sino que podría pensarse que con inquietudes musicales diferentes?

-Fue una cuestión de arreglo mutuo, él se adaptó a mis 56 años y yo me adapté a sus treinta y algo. Tuvimos algunas diferencias pero las solventamos bien. Yo le reconocí desde el principio que no estaba muy al tanto de lo que ocurría hoy con la música más joven en nuestro medio.

-¿Qué impresión tiene de la música que se hace en nuestro país por estos días?

-La mejor, es excelente. Me sorprendí muchísimo, escuché cosas impresionantes y que no sabía que existieran, como el Club de Tobi. Esa gente tiene una iniciativa espectacular.

-¿Cómo ve el historial del Sexteto Electrónico Moderno, con una carga si se quiere hasta mitológica?

-Cuando uno vive una situación en particular, jamás alcanza a medir lo que puede llegar a significar, ni en el presente ni en el futuro. Todos los integrantes del grupo tenemos que estar orgullosos de que nuestra música aún siga viva y más todavía cuando le sigue interesando a gente muy joven.

-¿Siente que han generado una obra que ha perdurado y que de alguna forma capta la atención de gente que no era nacida cuando ustedes tocaban?

-Sentimos un gran placer, es muy agradable sin duda y hay que ser agradecido y estar muy satisfecho. Yo era el único compositor en el grupo, así que me llevé una doble satisfacción.

-¿Qué influencias ha tenido?

-Cuando era joven tenía un grupo de amigos con los que escuchábamos mucha música y gracias a ellos me fui interiorizando de un montón de cosas, pero una de las influencias más fuertes fue Ray Charles.

Por él comencé a interesarme en el blues, un género que me encanta, tanto que estoy pensando en hacer algo con él.

Después tuve muchas influencias norteamericanas. No hay que olvidar que ya en aquella época casi todo lo que llegaba a nuestro país era de los Estados Unidos.

-Usted marca referencias básicamente negras.

-Ocurre que en aquellos tiempo las voces negras eran absolutamente insuperables. Todavía no habían aparecido ni Tom Jones, ni Frank Sinatra u otras voces blancas que después marcaron a fuego lo que vendría. Las voces negras eran la pasión, tanto en hombres como mujeres.

-¿En los últimos tiempos qué destacaría?

-Afortunadamente tengo algunos amigos más jóvenes que me han hecho llegar algunas cosas nuevas. Escuchar música abre la cabeza, aunque también tiene su lado menos positivo. Ocurre que al escuchar una gran cantidad de música, uno ya no está tan seguro de que está componiendo o simplemente retoma una melodía que le quedó dando vueltas en la cabeza. Yo no creo que exista un compositor que esté totalmente seguro de que la canción que terminó sea absolutamente suya.

-¿Qué es ser músico en un país como el nuestro, que suele ser un poco ingrato con sus artistas?

-Ser músico en un país como este es una desgracia. Acá hay muy poca gente que pueda vivir de la música. Si incluso hasta Ruben Rada hace poco que comenzó a ser comercial y a vender discos.

-¿Se puede ser artista y desarrollarse cuando hay que pensar cómo hacer para llegar a fin de mes?

-Es muy complicado. Yo creo que si el artista no está tranquilo en lo económico, está como medio «nublado», no tiene el camino abierto como para seguir adelante.

Pero hay otros temas, en Europa el artista en general es respetado y querido por la gente. Acá es al revés, me da la sensación de que todavía hay mucha gente que sostiene que los músicos son unos vagos que no les gusta trabajar. El arte en general está bastante jodido. *

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