El último rey de la comedia italiana
Seductor de barrio, aprendiz de estafador o emigrante ingenuo, Nino Manfredi representaba en sus personajes al «hombrecito italiano simpático, no demasiado inteligente, pero astuto, que nació para ser víctima pero que no lo fue a causa de su riqueza interior», dijo el director Ettore Scola, a cuyas órdenes el actor trabajo muchas veces (Nos habÃamos amado tanto y Feos, sucios y malos).
De origen modesto, nacido el 22 de marzo de 1921 en Castro di Volsci (región de Roma), Saturnino Manfredi se diplomó en derecho para satisfacer a sus padres, antes de dedicarse al teatro.
Se formó en la Academia Nacional de Arte Dramático de Roma (1947) y trabajó en el célebre Piccolo Teatro de Milán, destacando al principio de su carrera en papeles del repertorio clásico teatral, de Shakespeare a Pirandello.
«El Piccolo de Milán era como un templo, arte puro. Me fuí porque allà no podÃamos reir», dijo en una entrevista cuando rondaba los cincuenta años. Manfredi optó pues por el cine, debutando en la pantalla grande en 1949 en Monastero di Santa Chiara de Mario Sequi.
Sus comienzos en el cine también fueron modestos, siendo relegado a menudo a doblar las voces de actores extranjeros. Tuvo que esperar hasta 1959 para obtener su primer gran rol en L’impiegato (El empleado) de Gianni Puccini, película de la que también fue guionista.
Su carrera cinematográfica totaliza un centenar de pelÃculas, entre ellas algunos verdaderos cl·sicos del cine italiano, como Nos habíamos amado tanto de Ettore Scola y Pan y chocolate de Franco Brusat, y hasta del cine español, con El verdugo de Luis GarcÃa Berlanga, y muchos roles magnÃficos, como el de Geppetto en la versión de Pinocho dirigida por Luigi Comencini en 1971.
Manfredi incursionó también con éxito en la dirección, realizando en 1962 . La aventura de un soldado, una de las historias de la pelÃcula Los amores difíciles, Milagro a la italiana en 1970 y Desnudo de mujer en 1981.
En los años ochenta regresó al teatro como autor, director e intérprete en Viva gli sposi! (1984) y Gente di facili costumi (1988). Trabajó también para la pantalla chica, y los telespectadores pudieron admirarlo en dos series, Un comisario de Roma (1993) y Linda y el brigadier (1997).
Su último largometraje, La luz prodigiosa, del director español Miguel Hermoso, será presentado en la próxima Mostra de Venecia (del 27 de agosto al 6 de setiembre), donde Nino Manfredi debía recibir el premio Bianchi por toda su carrera.
«Manfredi nos hizo reir, eso es lo que cuenta», decía de sí mismo.Nino Manfredi tuvo cuatro hijos, tres nacidos de su unión con su mujer Erminia, y uno de una corta relación que tuvo en Bulgaria con una traductora. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad