EL DIA DESPUES DE MAÑANA, DE ROLAND EMMERICH

Apocalipisis ahora

Ese día fue el estreno mundial y ya ha levantado polémicas por la catástrofe que anuncia si no se toma alguna medida para controlar el calentamiento global. Roland Emmerich, director, productor y escritor de la idea original, retomó de esta manera a lo mejor que parece que sabe hacer: el cine catástrofe o fantástico, como se lo quiera llamar. Sus antecedentes en la materia como director son Godzilla, Día de la independencia y un clásico del cine de ciencia ficción: Stargate.

La historia es básicamente las consecuencias del calentamiento global, y cómo toda Europa y Estados Unidos se convierten en pocos días en el nuevo polo sur del planeta. El libreto original está basado en las predicciones realizadas en el libro La próxima supertormenta global de Art Bell y Whitley Strieber, quienes especulan con que la desaparición de toda una serie de especies, entre ellas los mamuts, fue consecuencia de una tormenta que arrasó el planeta Tierra hace miles de años.

 

Dentro del guión

La película comienza cuando el doctor Jack Hall (protagonizado por Dennis Quaid) le advierte al vicepresidente de Estados Unidos (Kenneth T. Welsh) que un cambio climático total afectará la Tierra, pero éste no le hace mucho caso y minimiza su predicción, acusándolo de «alarmista».

En este sentido Emmerich muestra que, en realidad, la culpa de que mueran tantos estadounidenses por las tormentas que se abaten sobre el continente del norte, la tiene el vicepresidente y no el presidente (Perry King), quien aparece en un par de escenas con cara de «yo no sé nada» y finalmente muere como un héroe. El director marca de esta manera que no siempre quien está en la cabeza del poder, es quien en definitiva tiene la culpa.

El cambio climático, hay que aclarar, es al estilo Hollywood: sucede en pocos días, cuando en la realidad los científicos señalan que el cambio sucederá en varias décadas y sus consecuencias se podrán ver de a poco.

Pero la velocidad que le imprime el director a la película es lo que termina haciéndola atractiva. Tiene escenas poco menos que memorables, como la incursión por las calles de una inundada Nueva York de un buque gigantesco de carga, los tornados que arrasan Los Angeles (y destruyen el cartel de Hoollywood) o un grupo de helicópteros noruegos que se congelan (junto con sus pilotos) en el aire.

También hay de la otras, o sea las que provocan risa, como cuando Sam (Jake Gyllenhaal), el hijo del científico, habla desde un teléfono público ubicado en un sótano que se está inundando y a pesar de que el agua le llega hasta los ojos, siga charlando con cara de «qué buenos son los teléfonos norteamericanos».

También causa una sonrisa en la platea cuando se muestra a los estadounidenses que, huyendo del frío polar, cruzan el río Bravo para invadir como emigrantes ilegales a México.

El guión también hace alusión a la pobreza del sur del mundo, ya que en medio de la desesperación y evacuando la mitad de los norteamericanos hacia América Central, el presidente de Estados Unidos le perdona la deuda a los países tercemundistas, para que dejen entrar a sus ciudadanos, mientras que en una Nueva York congelada un mendigo negro (un homeless) le enseña a un chico de la alta sociedad cómo el cuerpo se puede calentar si uno forra la ropa con papeles (si son de diarios es mejor, le indica).

 

Tras un Oscar

Más allá de estas ironías, Emmerich se apresta sin duda a que su El día después de mañana se asegure por lo menos el Oscar a los mejores efectos especiales en la próxima entrega de este galardón en marzo de 2005 y se entone para seguir con la pre-producción del Día de la independencia 2 (parece que los extraterrestres regresarán). Para los amantes del cine catástrofe es una buena oportunidad de reencontrarse con un Emmerich «auténtico», mientras que para los intelectuales de izquierda es la oportunidad de tener un elemento más para criticar a la superpotencia, según ellos, causantes de sus males y de los del mundo.

Finalmente me surge una pregunta que viene a colación de lo siguiente: todo lo que sucede en la Tierra es seguido por un grupo de astronautas que están en la estación espacial internacional y uno de ellos al final de la película, mirando un planeta congelado en casi su totalidad, dice: «la Tierra ahora se ve más limpia». Mi pregunta es: quién los va bajar, si los países del primer mundo con sus centros espaciales no existen más, porque acá, en el sur, la máxima tecnología que tenemos son los «celulares de tercera generación».

El día después de mañana (Estados Unidos, 2004. Escrita y dirigida por Roland Emmerich. Con Dennis Quaid, Jake Gyllenhaal, Sela Ward, Kenneth T. Welsh, Perry King. *

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