Importante concierto en la Zitarrosa

Las variantes folclóricas de Inti Illimani

El grupo, actualmente integrado por Joge Ball, Efrén Viera, Horacio Salinas, Jorge Coulon, Horacio Durán y Marcelo Coulon de 1977 donde se produjo un recambio (se alejaron Max Berrú, José Seves y Pedro Villagrán), llega a la Sala Zitarrosa con el espíritu de la madurez.

Ya no tiene que desairar ni desafiarse: los Inti Illimani, en su extensa trayectoria artística –en la que tuvieron que padecer el exilio entre 1973 y 1988–, se transformaron en voceros de muy buena parte de una generación, de un modo de contemplar y amarrar la comarca y el mundo, y una estética de carácter contestataria, pero ecléctica en sus movilidad sonora (musical y poética).

Cuando los sorprendió el golpe de Pinochet en setiembre de 1973, los Inti Illimani era un grupo en plena expansión de sus potencialidades. El exilio fue la respuesta inmediata: la noticia los había tomado de gira por el continente europeo y se decidió que la mejor manera de trabajar por la recuperación de las instituciones democráticas, era seguir materializando canciones y actuar en diversos espectáculos de carácter solidario por entonces.

Lo cierto es que la agrupación, que puede situarse en proyectos de similar contextura como los Quilapayún y los Parra e incluso los más experimentales Congreso (y junto a estos últimos actuaron en el tour de Amnesty International en la década del noventa en el Estadio Nacional de Santiago cuando ya habían pegado la vuelta y junto a celebridades como Sting, Peter Gabriel y Sinead O’Connor, Ruben Blades), logró acumular una afortunada y noble trama de canciones que impactaron en la región y por cierto más allá de la superficie continental, para obtener así una incidencia importante en los países europeos.

Con una estética que se ha nutrido considerablemente de los modos y quehaceres del cancionero o mapa de la música popular contemporánea y latinoamericana, Inti Ilimani se reconoce por su cuidada arreglística y por ese equipaje de cuño coral que le proporcionó su santo y seña o más concretamente su identidad.

Hoy, después de varios cambios de personal como ya se ha anotado, están celebrando tres décadas de labor musical y artística con la que ha sido la monumental Antología: Inti Illimani, monumental recopilación de los trabajos del grupo distribuidos por etapas o estaciones de su propia peripecia en cuatro compactos.

Ese proyecto, recientemente editado por Warner Music, es el que de alguna forma repasarán los Inti Illimani en un concierto en la Sala Zitarrosa y que excederá generosamente la extensión convencional.

Ya no son los promisorios que agitaban en las peñas estudiantiles de las universidades chilenas; tampoco son aquellos que alcanzaron su primer hit europeo con la entrañable «Simón Bolívar» escrita por el uruguayo Rubito Lena o la época de «Juanito Laguna».

Actualmente los Inti Illimani son todas esas épocas y una estética ecléctica sí, pero se iguala con sus principios éticos, algo que se ha podido demostrar tanto encima como debajo de los escenarios.

Durante el desarrollo del show de la Zitarrosa, se verán unos Inti Illimani que le marcaron el camino a una generación de oyentes con su forma de andar y de decir; con su forma de poner en jaque el estado de las cosas con sus canciones; con su forma, inexcusable, de una búsqueda de perpetuarse en el corazón de sus auditorios.

Lo han logrado y hoy, por la noche, tendrán ese correo de comunicatividad con un público que irá hasta la Zitarrosa no solamente para disfrutar de su red cancionística, sino para sumarse a estos Inti Illimani que para muchos devinieron una forma de vida.

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