McLaughlin vuelve al neobop

Ha transitado por diferentes estilos, ha grabado decenas de discos con formaciones disímiles, su propia modalidad de ejecución ha variado de una a otra punta del espectro de la música contemporánea.

Sus trabajos con instrumentistas de concepciones estéticas antagónicas lo han dejado en general bien parado y cabe reconocerle una manifiesta competencia para salir airoso en cualquier desafío.

El presente CD fue grabado en octubre de 1994, cuando optó por volver a los clásicos terrenos del «neobop» con la ayuda de Joey DeFrancesco y Elvin Jones.

El órgano Hammond B-3 continúa, desde hace muchos años, teniendo a Jimmy Smith como su máximo exponente, pero DeFrancesco no le pierde pisada.

Su ejecución no es bluesera como la del tecladista negro, sino que es juguetona, saltarina, llena de alegría y buen gusto. Y de Elvin Jones no hay mucho que agregar: es el maestro que domina todos los recursos de la batería y es fuente de inspiración para sus dos colegas.

McLaughlin es cautivante desde la primera nota. Aquí abandona las increíbles velocidades de Mahavishnu y el sofisticado misticismo de Shakti, para inclinarse al fraseo «bop» con pulsación más moderna.

Su guitarra eléctrica desgrana unos espléndidos solos, plenos de musicalidad, en los que es fácil detectar la influencia del legendario John Coltrane.

Tres temas son composiciones del desaparecido saxofonista («Naima», «Crescent» y «After The Rain»), uno es de Duke Ellington y está dedicado a él («Take The Coltrane»), otro recuerda uno de sus discos más célebres («My Favorite Things»).

Por el swing natural y entusiasta que obtienen estos tres amigos, este es uno de los mejores CD del guitarrista.

John McLaughlin: After The Rain. Verve 527 467-2. Nueve grabaciones, duración 57 minutos. En disquería Parsifal, 278 pesos.

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