Artes Visuales

Inauguran dos artistas uruguayos

Enrique Broglia (Museo de Arte Contemporáneo, jueves a las 19.00 hs.)

Montevideano, nacido en 1942, Broglia es uno de esos pocos escultores con que cuenta Uruguay, una disciplina que, por muchos motivos, no es frecuentada por los creadores. Muy pronto cosechó reconocimientos de la crítica y ha sido premiado en numerosas oportunidades aquí y en el extranjero. Radicado muchos años en Europa, realizó esculturas monumentales en varias ciudades de Francia, España y Corea, e intervino en numerosas oportunidades en la Feria Internacional de Arte Contemporáneo (FIAC) de París. En 1996 vuelve a instalarse en Montevideo.

El crítico español Moreno Galván, hace más de veinte años escribió: «Enrique Broglia es un uruguayo que no pertenece a ninguna de las posibles tradiciones de la vanguardia de su país. Ni a la de Torres García ni a la de Barradas, ni a la de las jóvenes escuelas supervivientes.

Broglia pertenece a la escuela de la vanguardia del mundo. Es escultor. Y lo que llama perentoriamente mi atención es su sentido de la forma extraortogonal y su sentido parabólico de las organizaciones formales. Ambas características, si se las piensa un poco, son en el fondo complementarias. Por lo que veo, por lo que puedo ver, Broglia es un escultor que huye de la forma compacta –de la masa– porque tiene una propensión a las formas livianas, las formas bidimensionales livianas, cuyo cuerpo, más que definirse por sí mismo, se insinúa teóricamente».

Juan Burgos (Colección Clara Engelman, viernes a las 19.00 hs.)

Del 63, nació en Durazno e hizo estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes. Posee diplomas de modelista industrial, diseño de modas y modelaje industrial en cuero. En 1999 realizó un stage de formación en París en la compañía DECA– Philippe Decouflé, en usufructo de una beca otorgada por el gobierno francés. Recibió varios premios y participó en exposiciones colectivas, además de un par de unipersonales.

La muestra en la Colección Engelman Ost está apoyada por la Embajada de Francia y la Alianza Francesa.

Para Burgos las características de esta exposición son las siguientes: «Vuelvo a la utilización del collage como el lenguaje donde me siento más cómodo, luego de una investigación en el ensamblaje de objetos hecha el año pasado, se ve igualmente un cambio en la estética y en la temática de las obras. Hay mayor utilización del dibujo y menos de la fotografía realista, y una preferencia por personajes del «manga» japonés y menos iconografía católica.

En la composición sigo utilizando la simetría y en las obras más pequeñas hay mayor síntesis. Hay una obra de formato apaisado donde conviven muchos personajes en forma abigarrada mezclándose influencias pops, góticas, kitsch y otras, creando un mundo infernal y violento aunque asombrosamente ordenado, un mundo donde hay poco lugar para la inocencia y mucho para la agresión externa simbolizado por el vuelo constante de mosquitos, abejas y naves espaciales.

Hay dos motivaciones para esta exposición. La primera es el amor y la violencia como temas que en medio de una corriente artística que da énfasis a lo conceptual, político y social, parecen un poco retro y trilladas pero que catalizaron la obra que expongo. Por otro lado, quise mostrar el trabajo realizado para la compañía, esta compañía de danza contemporánea, estéticamente se emparentan con el resto de las obras exhibidas.

Utilizo backlights para mostrarles, coincidiendo las características publicitarias del soporte con la estética de los collages y su destino final. Me parece interesante buscar siempre nuevos soportes para mi trabajo luego de utilizar gigantografías e impresión de lona plástica.

En conjunto, en la muestra conviven lo intimista con la violencia visual y temática, los colores chirriantes con lo sutil, lo pop con lo gótico».

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