Pearl Jam, Bon Jovi, Sinead y los otros

La multiplicidad de la cultura rock

Que se reúnan dos íconos sagrados de la música popular contemporánea como BB King y Eric Clapton, dos eximios y prestigiosos guitarristas, merece sin duda la calificación de acontecimiento cultural. Y lo es por los resultados de la fundación de los materiales que contiene el compacto denominado Biding With The King. Lo cierto es que estos gigantes del blues se despachan con clásicos de King, algún temazo de John Hiatt, para una estructura sonora por momentos fascinante en el contrapunto de voces y de guitarras (la Fender de Clapton; la Les Paul de King que ilustran la portada del cedé), en los solos finos y brutales, en la concepción arreglística global de este proyecto que se disfruta absolutamente de principio a fin: Clapton y B.B. King riegan los tracks de virtuosismo y precisión (y mucho swing) en su fase interpretativa.

Por otro lado, se marcan algunos regresos a escena de real magnitud: uno de ellos es el de la irlandesa Sinead O’Connor con la edición de Faith And Courage, un título más que sugestivo. La intérprete sigue manteniendo sus virtudes: un trazo, un registro, una textura vocal que literalmente es doblegadora.

El disco es un puñado de canciones con esa rara mezcla de furia contenida y perfil melancólico, casi letánico aunque cristalino que ha caracterizado al quehacer de la O’Coonor.

Con el soporte en producción del guitarrista Dave Stewart (de los Eurythics), la irresistible cantante puede llegar a empalagar, pero su autenticida parece irreprochable.

Otro regreso: el de Jon Bon Jovi (quien últimamente se había abocado a su incipiente carrera de actor cinematográfico) con la edición de Crush, luego de cinco años de no reunirse con sus compañeros de ruta.

El asunto, en términos cancionísticos, posee sus altibajos, más concretamente aciertos parciales aunque existe un sonido final impecable con estructuras sonoras envolventes y softs, como para que la gente le quede flotando en los oídos las tramas melódicas. Sin novedades mayores, Bon Jovi ha buscado no reinventarse a sí mismo, sino continuar con una retórica discursiva y expresiva típica del hard-rock.

El otro regreso, muy expectante para las tribus del grunge, es el de Pearl Jam con la edición de Binaural.

Eddie Vedder y los suyos rocanrolean como para dejar satisfechos a sus fans; optan por cortar la adrenalina, pero no se trata seguramente de ese discazo que todo el planeta adicto a la estética de la banda estaba esperando.

Menor en sus resultados, los trece temas de Binaural completan compositivamente un paisaje de vaivenes: acierto, persistencia, mucha polenta, creatividad limitada.

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