Nuevo disco de The Offspring
La veterana banda californiana The Offspring –que junto a Green Day pusiera en el mapa universal del rock al hardcore-punk a comienzos de los años noventa– ha regresado después de tres años de silencio. Y lo cierto es que este séptimo trabajo discográfico, Splinter, suena como un operativo rescate de la pesada hipoteca histórica que es Smash, su hasta ahora mejor obra.
Claro que no hay nada nuevo bajo el sol en un disco donde los lugares comunes del género dicen presente, que en todo caso sirve para abonar el camino a otros grupos mas jóvenes y supuestamente más arriesgados, como The Ataris o Afi.
Splinter es un compendio de baterías alocadas, guitarras abrasivas y estribillos por demás efectivos, es decir, una fórmula que ya ha demostrado lo rentable que puede llegar a ser. En todo caso, los 32 millones de discos que esta gente de Orange County ha vendido en su carrera es una prueba irrefutable.
El tema es que ahora, más ricos, más gordos y mejor peinados, The Offspring vuelve a ser una banda preferida de MTV, con una colección de nuevas canciones que remiten directamente a sus inicios, lo cuál hace que no pierdan pisada y sigan adelante sin agotar su suerte.
Que le pregunten a los Bad Religion, que hace más de 20 años que pusieron repeat y siguen tan campantes. Jamás serán unos músicos elegantes y dignos de elogio por su capacidad compositiva, pero también es cierto que al momento de ponerle adrenalina al asunto, la voz punzante de Dexter Holland continúa siendo algo interesante. El disco es producido por Brendan O’Brien, quien se encargara de algunos de los mejores momentos de Pearl Jam y Soundgarden. *
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