"Espero que el Partido Socialista se maneje en forma más sensata que el PP"
Ya pasaron dos lustros desde el oportuno padrinazgo de Joaquín Sabina, y ahora se ha descubierto como un autor de culto, es decir, un artista que si bien no vende millones se ha convertido en un referente para muchos de sus colegas, además de haber recogido el interés de una audiencia siempre inquieta, creciente y por demás crítica.
Con punzante lucidez continúa con su mestizaje sonoro habitual -muy presente en Radar, Llueve, Frontera y Sea– respetando religiosamente el formato canción, construyendo melodías simples, aderezadas con un importante ingenio letrístico, además de esos estribillos que se adhieren como un chicle.
Perfilando y acentuando algunas aristas musicales ya desplegadas, Eco es una suma de experiencias, con el detalle nada menor de la profundización de su sociedad con los no menos talentosos músicos-productores Juan Campodónico y Carlos Casacuberta, aquellos que con el Peyote Asesino resultaron ser la última cosa interesante que ocurrió en nuestra escena rockera. A ellos se sumó Luciano Supervielle, también de destacado aporte en los locales Bajofondo Tango Club. Alguien podrá decir-mas allá de esa aparente frialdad- que es un artista talentoso y probablemente tenga razón. Desde su casa en El Escorial, el músico dialogó con LA REPUBLICA.
-¿Como está Madrid después del 11-M?
-Madrid ahora está parcialmente recuperada después del golpe. Los primeros días fueron muy raros, con mucha incertidumbre. Después, como a las dos semanas, hubo como una reactivación del agite habitual. Hoy, a más de un mes de los atentados, la sensación es que ya se está recuperando, pero a un ritmo muy lento. Lo curioso es que después de esta situación se instauró una especie de seriedad que la ciudad antes no tenía. Muchos han tomado los atentados como una prueba para la capacidad de solidaridad y de reacción de la ciudad y su gente. Es más, creo que nos enseñaron algunas cosas, y eso se pudo ver en la reacción del pueblo español con la manipulación de la información que hizo el gobierno. Creo que el dolor dejó una enseñanza en ese sentido. Se me ocurre que es comparable a lo que ocurrió en Uruguay con el plebiscito del año 1980, donde el NO ganó contra de toda la manipulación informativa que existió en ese momento.
-¿Qué expectativas tenés con este nuevo gobierno del PSOE?
-Yo espero que se maneje de una forma más sensata y solidaria que el PP. En materia de inmigración el PP cometió un error detrás de otro. Los atentados de marzo lo demostraron por doble causa.¿Cómo es posible que en una ciudad como esta, en un atentado mueran personas de 17 nacionalidades? El gobierno debe admitir que esta es una sociedad multiétnica y darle una solución al problema. Más de la mitad de quienes murieron no tenían papeles, era gente laburante de los barrios del sur de Madrid. Otra cosa es que que el gobierno le dio la espalda a la inmigración.
-Tu nuevo disco se llama Eco. ¿Por qué eligís títulos de una sola palabra?
-Es una cuestión más bien rítmica. De ritmo musical y visual. En determinada medida es un capricho. Lo cierto es que a mí me gusta como queda de esta forma. Me di cuenta de que me gusta descontextualizar las cosas. Una palabra fuera de una frase adquiere otro sentido. Poniendo menos creo que se multiplican los significados.
-Con Eco vuelves a reiterar una suerte de mestizaje sonoro que de alguna forma es tu marca registrada. Por otro lado, se nota una reivindicación del formato canción.
-La canción es todo, y yo protejo ese formato. Todos los que participamos de este proyecto entendimos que todo tenía que ir en función de la canción.
-¿Qué papel tiene la electrónica en este disco?
-Tiene un rol de apoyo emocional, pero no un papel central.
-¿Te sigue gustando lo más tradicional dentro de los sonidos del tango, el folclore o el flamenco? Da la impresión de que estás siempre al borde..
-Yo no soy un tipo tradicional, no sé si es una virtud o un defecto. No entro claramente en ninguna ortodoxia. No puedo transitar por ningún género de forma tradicional. No tengo más remedio que moverme en territorios mas híbridos. Vivo en una sociedad multiétnica, y eso se siente.
-En algún momento cantas que «yo soy un moro judío que vive con los cristianos, no sé quién es mi Dios ni sé quiénes son mis hermanos». Eso explica ese mestizaje.
-Esa es la idea. Creo que uno de los vectores más importantes que atraviesan este disco es la constatación de los orígenes múltiples. Si bien eso en Uruguay pasa, acá me di cuenta de lo singular que puede llegar a ser ese fenómeno.
-En Frontera el eje temático era la identidad. En Eco aparecen elementos como el amor, la comunicación y los valores. ¿Eso se enmarca dentro de un proceso evolutivo?
-Se puede estar de acuerdo con los tres conceptos. El amor y la ética están claramente marcados en el disco. El tema de los valores tiene que ver con el momento que estamos viviendo en el mundo. La comunicación, el acto mismo de hacer una canción y el acto mismo de comunicarla, eso pasa mucho. La idea fue no dejar el piloto automático y tratar que eso no le pasara al oyente. Pretendo que el escucha participe de este disco, necesito esa comunicación. Además, mis discos los hago con una tragedia por año. En el 2001 pasó lo de las Torres Gemelas, en el 2002 sobrevino la crisis económica en Uruguay, en el 2003 se vino la invasión a Irak, lo que llevó a la tragedia de Madrid. Eco es un disco que se construyó con el diario en la mano haciéndome muchas preguntas, y eso me genera necesidad de comunicación.
-¿Qué percepción tienes de Uruguay a la distancia?
-A mí me gusta el privilegio que tengo. Yo lo puedo mirar desde adentro y desde afuera. Me reservo ese privilegio y sé que es algo de lo que no disfruta casi ninguno de los inmigrantes. Las cosas no están bien, eso está claro.
-Grabaste el disco en Uruguay cuando podría ser más sencillo hacerlo en España.
-Para mí es más cómodo grabarlo en Madrid, pero me gusta grabarlo en Montevideo por varias razones. Primero, porque tengo uno de los mejores equipos de producción que se puedan conocer y está en Montevideo. Juan Campodónico creo que es de los más importantes productores a nivel mundial. El otro gran motivo que tengo es que los músicos uruguayos son muy buenos, eso me lo remarcan acá músicos de primerísimo nivel.
-¿Cómo vivís el hecho de ser un músico casi de culto? Te respetan tus colegas, y aunque no vendas muchos discos siempre llenás el lugar donde tocas en vivo.
-Me siento muy contento, estoy en el lugar donde siempre he querido estar. La otra opción era convertirme en un músico hermético, al alcance sólo de cuatro o cinco a los que les guste lo que yo hago.
Eso a mí no me interesa, yo pretendo comunicar cosas a gente diferente, no a mi círculo de amigos. Quiero llegarle a más gente de la que conozco. Por otro lado, no me interesa hacerlo a cualquier precio. Yo no tengo apuro alguno, voy tranquilo sacando los discos cuando puedo y haciendo las canciones que siento que tengo que hacer. Eso también es un privilegio porque no me siento forzado a vender muchos discos.
-¿Sos un preciosista como lo podría ser Tom Waits, por nombrar a otro artista que siempre apuesta al mestizaje sonoro?
-Waits me gusta mucho, pero es tan preciosista como asquerosista. El tipo tiene la habilidad de agarrar algo grotesco y transformarlo en belleza, creo que es único.
-¿Cuando componés, lo hacés pensando en coómo va a sonar esa canción sobre el escenario?
-Casi siempre es así. Puede ocurrir que alguna canción es pensada en función del disco porque se trata de una forma de comunicación muy privilegiada. En el sonido directo es muy difícil mentir, uno está más expuesto y no puede falsear la canción. *
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