CONVERSACION CON ANTONIO COLINAS, UN POETA EN IBIZA

"La realidad es sagrada y trascendente"

Encontrarse a la vuelta de la esquina con la figura de un intelectual de renombre, más allá del hecho fortuito, configura en este caso, el reencuentro con la poesía en su esencia más pura y diáfana. El poeta Antonio Colinas (La Bañeza, León, 1946) fue Premio Nacional de Poesía (1975) y está a punto de publicar dos nuevos libros: Los días en la isla, recopilación de artículos de prensa, y La simiente enterrada, un libro de reflexiones escrito luego de un viaje a China.

-¿Porqué eligió un lugar como Ibiza? ¿Acaso le persiguen los fantasmas de Rafael Alberti y María Teresa León?

-Sobre todo me imagino como un poeta viviendo en el Mediterráneo, pues la lírica nació en este mar que ha sido un poco la raíz en el ámbito de nuestra cultura occidental, de la grecolatina.

-¿Qué significa la poesía en el mundo de la globalización y las nuevas tecnologías?

-La poesía sigue siendo fundamental para nuestro tiempo, desde Homero a nuestros días. Cuando no sirven ya los demás mensajes, hay que recurrir a la palabra de los poetas.

-¿Qué influencias poéticas han marcado su vida?

– Hay poetas de nuestro siglo XX que me han afectado de manera especial: Antonio Machado, Juan Ramón Jiménez. De América: Pablo Neruda y Octavio Paz. Los clásicos como Góngora y extranjeros como Rilke; el romanticismo centroeuropeo. También me han influido filósofos o pensadores como Holderling y el pensamiento primitivo oriental.

Me interesan poesía y pensamiento que en el poema verdadero se funden. Ahí hay un límite al final en que el pensamiento y la lírica dialogan.

-¿Entonces esa sería su familia poética?

-Serían las coordenadas poéticas.

A ellos les debe algo de su formación poética.

-Porque son poetas que van muy unidos al momento en el cual yo descubro la poesía en mi adolescencia. Son los poetas que nos marcan. Luego se continua la formación pero hay algunos poetas que no podemos olvidar.

-Su vinculación con América Latina ¿cómo ha sido?

-Sé que tengo lectores. Sólo he viajado a Colombia y a México y fue el reencuentro, desde la ausencia del tópico, con la otra España. Es una relación y expresión muy honda, más allá de todos los desencuentros.

– En Uruguay, donde usted es muy conocido, y que sirva de aliciente para su pronta visita, va a encontrar muchas raíces hispánicas.

-Ustedes tienen una literatura importante y poetas muy valiosos. Por ahora me han invitado a Chile, Argentina y Cuba.

-Si va a Argentina, nuestro país está a un pasito. ¿Ha leído algún poeta uruguayo en especial?

-El lenguaje rico y novedoso, imaginativo, de la poesía uruguaya es una voz de América Latina. Al que yo más conozco y he leído es a Mario Benedetti, con quien comparto editorial. También destaco a Juana de Ibarbourou, Idea Vilariño, Cristina Peri Rossi.

-¿Usted ha sido muchas veces jurado de poesía?

-Formo parte del jurado Premio Príncipe de Asturias de las Letras y he sido del Premio Loewe. Ahora me dedico a escribir. Tengo ciclos. Hay etapas que traduzco o hago crítica literaria en el cultural de un periódico madrileño o viajo a dictar conferencias.

-¿Su último libro, creo que está vinculado con los viajes, ¿no?

-Ahora sale La simiente enterrada que nació a raíz de un viaje a China, pero que no es un libro sobre ese gran país. El viaje fue la causa, el aliciente, la chispa, que hizo encender el libro. Es de reflexiones, de pensamientos sobre Oriente y la poesía oriental.

-¿Qué le atrajo de todo ese mundo?

-Ahí está el origen de la lírica universal y de los filósofos del siglo VI (a.C). China tiene poesía antes del siglo XX (a.C). Es la literatura más primitiva.

-¿Cuáles son sus proyectos futuros?

-El libro Los días en la isla. Es una recopilación de artículos sobre Ibiza publicados durante los 26 años que he vivido aquí. He buscado la intemporalidad del mundo isleño, el mundo interior, los torrentes, valles, fuentes, semblanzas de personajes.

-De toda su obra, ¿cuál libro destacaría?

-Hay un libro de poemas que es el más amado y conocido. Se titula Sepulcro en Taormina y lo escribí en Italia. Obtuvo el premio de la crítica cuando yo tenía 19 años. influyó mucho en varias generaciones. También me gustan Noche más allá de la noche y Tiempo y abismo.

-¿Cuál es su filosofía? ¿Es creyente?

-Para mí, la realidad es sagrada y trascendente. El poeta, al contrario de lo que se piensa, no está fuera de la realidad, sino que vive la realidad. Hay un compromiso ético y moral auténtico. Toda mi obra tiene esa búsqueda y hay por lo tanto un sustrato sagrado, universalista, panteísta, una realidad armónica y sagrada.

-¿Cree en el compromiso del poeta?

-Sí, cuando la obra se hace con dignidad. No vale hacer una escritura comprometida, si no es sincera. Es muy respetable cuando se hace con sinceridad y autenticidad. Hay poetas entre nosotros, como Blás de Otero, que yo aprecio mucho en el sentido profundo.

-Qué le diría, para terminar, a los pueblos de América Latina, a los uruguayos que lo estiman y lo leen.

-Que vivan en la esperanza y que piensen que son un país de una cultura fértil, con una raíz extraordinaria, a la inversa de otros países.

Uruguay y América Latina tienen una cultura, una literatura, una lengua, un humanismo para los tiempos que vivimos. Por ahí está el camino hacia el futuro y la búsqueda de la justicia.

-Me citó a Benedetti ¿Y Juan Carlos Onetti?

-Los he conocido a los dos y han sido dos referentes culturales de primera magnitud para la España de los últimos veinte o treinta años. No concebimos ninguna revolución literaria en nuestro ámbito cultural, sin estos dos valores. *

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