"LOS HURGADORES Y YO", DE AGNES VARDA, VA HOY EN CINEMATECA 18 DENTRO DEL FESTIVAL

Un ensayo sobre la condición humana

Realizado para la televisión, este filme de Agnès Varda se lanzó tímidamente en Cannes y sedujo a todos quienes lo vieron. Luego se lo exhibió en la televisión francesa, y debido a su enorme éxito se lo estrenó en lo cines y lo aplaudieron más de sesenta mil espectadores, cifra más que considerable en Francia o en cualquier lado para una película documental. De esa manera, la cineasta comenzó a recorrer el mundo con su película sobre los recolectores bajo el brazo, recibiendo elogios en todo el planeta.

Agnès Varda nació en Bruselas, Bélgica, en 1928, y su nombre comenzó a cobrar fuerza en 1961 con el estreno de Cleo de 5 a 7 a la que siguió la provocativa proclama de La felicidad (1965), opus que la transformaron en uno de los iconos sagrados de la nouvelle vague al que pertenecieron también su pareja Jacques Demy y el inmenso y genial Jean Luc Godard.

Los hurgadores y yo es un retrato agudo del mundo desde la mirada de la directora sobre las diversas formas de recolección en la sociedad actual. Varda salió con su cámara a recorrer Francia y filmó las nuevas formas de la cosecha, los camiones de la ruta, las manchas de sus manos y personas (no necesariamente linyeras) que se alimentan exclusivamente de comida sacada de los basureros. Por esa vía, Varda retorna al género documental con el que inició más que auspiciosamente su trayectoria como cineasta, pero asimismo desplegando una actitud crítica y frontalmente testimonial y crítica en relación a su sociedad -la comarca- y el mundo que ha caracterizado en forma reiterada a su brillante obra fundada.

Pero su largometraje es, al mismo tiempo, una especie de autorretrato en la Agnès Varda, ella misma toda una hurgadora de objetos extraños y del comportamiento humano, el paso del tiempo y el doloroso peso del mundo en que discurren sus criaturas. Varda cámara en mano se ha convertido en una cineasta perturbadora y conmocionante que, en este documental, discute sus angustias, su lidia cotidiana con los demonios inevitables de la vejez y de la otra señora, la muerte. *

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