Esplendor
Es verdaderamente un filme brillante que relata la historia de un archivista de Cleveland, Harvey Pekar, que impulsado por su amigo e historietista Crumb, devendrá en uno de los guionistas más celebres de la historia del cómic americano.
American Splendor (*) trabaja entonces en los bordes del american way of life y, a la vez, a partir de semejante personaje capturado formidablemente por Paul Giamatti, todo se vuelve una historia de los suburbios de un sueño americano que el filme insiste en devaluar.
Los cineastas Shari Springer Berman y Robert Pulcini fundaron una mecánica prácticamente de cine dentro del cine. Por allí está Giamatti y su a flor de piel pesimismo, sus bajones, su grisura, su existencia anodina de la que no encuentra una posible línea de fuga para zafar. Pero, al mismo tiempo está el verdadero e ilustre Harvey Pekar -con una voz áspera y diálogos sorprendentes- hablando a cámara relatando su historia de vida, como lo hizo en la saga de cómics a la que alude el título del largometraje.
Así, entre flashbacks, entre los vaivenes de la ficción y la realidad, se va construyendo la fascinante historia de ese Pekar solitario y en buena medida un prototípico loser americano que se empeñó en otorgarle un poco de lustre a una vida plana. Ese lustre apareció a partir de guiones de un humor y de una mordacidad espléndidas que se transformaron en un espejo de la working class estadounidense.
Todo un antihéroe, Pekar logró en definitiva lo que se propuso: una mujer que lo contuviera (Hope Davis), cierta celebridad mediática (sus recurrentes apariciones en el talk-show de David Letterman) y asimismo la proposición de una visión del mundo y la comarca -a través del cómic- en rigor deslumbrante y renovadora. Impresionante filme que se va a transformar en uno de los estrenos más importantes de 2004.
(*) Va hoy en Sala Carnelli. *
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