Ricardo Lanzarini obtuvo la beca Pollock-Krasner
El dibujante uruguayo Ricardo Lanzarini (1963) recibió en marzo las beca otorgada por la Fundación Pollock-Krasner, consistente en 22 mil dólares. La beca tiene como finalidad estimular la creación de los artistas seleccionados ofreciendo un apoyo económico para que puedan, durante un año, desarrollar un proyecto artístico. El proyecto de Lanzarini propone la construcción de un espacio poético realizado a partir de hojillas de papel de fumar con las cuales trabajará no sólo en el formato libro, sino que las trasladará al espacio de la sala como instalación, realizando desde pequeñas esculturas hasta objetos con los que se podrá interactuar. En ellos desarrollará un comentario irónico de la realidad social y política (viajes, exilios, violencia, consignas, etc.) proponiendo una mirada íntima y casi individual de la actualidad, invitando al público a descubrirlos y a hurgar en la pared.
Al someter estos problemas cruciales de la sociedad actual a un discurso leve que supone el soporte de las hojillas de papel para armar tabaco, plantea el discurso de la fragmentación y de la pérdida de lugar, del lugar sólido y seguro. Al establecer historias en hojillas, establece una mirada descreída a los grandes discursos y de alguna manera, hace un guiño autocrítico a las propuestas trascendentes de los artistas.
Como lo especifica en su catálogo de fin del milenio, la Fundación Pollock-Krasner cuenta con un Comité de Selección anónimo integrado por distinguidos profesionales en arte «… quienes revisan las diapositivas de los aspirantes y los recomiendan basándose en sus méritos artísticos. Este Comité rotativo de hombres y mujeres está compuesto por expertos de alto conocimiento en arte contemporáneo, bien calificados parta reconocer la calidad artística cualquiera sea el país, estilo, escuela o técnica».
Pocos artistas jóvenes han sido privilegiados con el reconocimiento dentro y fuera del país como Lanzarini, un talento para el dibujo que puede codearse con Sáez, Pallejá o Héquet y acaso con ventaja por la amplitud de sus recursos operativos. Recibió los principales premios en los salones nacionales y municipales, participó en la III Bienal del Mercosur, obtuvo el Premio Paul Cézanne y trabajó un cierto tiempo en Francia y en 2001 la beca de la Fundación Guggenheim (40 mil dólares), además de realizar muestras individuales en varias prestigiosas galerías montevideanas. No se puede quejar. *
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