"Este Mercosur espera el cambio en Uruguay con el triunfo de Tabaré Vázquez"
Fernando «Pino» Solanas no ha cambiado sus modos. Cuando me topo con su figura impecable, en el lobby del Hotel Embajador, su apalabrar se vuelve apasionado, temperamental, provocador, si se quiere contundente.
Es de esos personajes entrañables que, en las entrevistas, siempre tendrá una discursividad torrencial. Una posición en rebeldía y, a la vez, reveladora por la riqueza de sus puntos de vista.
«Haber hecho Memoria del saqueo fue todo un garrón, viejo», dirá «Pino» mirándome de reojo después de concluir la entrevista formal. «Porque fijate que nadie quiso financiarme la película, miraban para otra parte. Pero igual la hice. Fue difícil, pero aquí está la comprobación de lo que fue para mí un genocidio social en la Argentina».
Durante la entrevista apenas se detendrá en la lectura de su documental que abrió el XXII Festival de Cinematográfico Internacional del Uruguay, el sábado por la noche, para solicitarle al coordinador de Cinemateca Uruguaya, Ricardo Casas, que intentase ubicar al diputado Raúl Sendic (h) y al senador José Música para invitarlos a la exhibición de la formidable Memoria del saqueo. Inubicables ambos a esa hora de un sábado prácticamente bordeando la noche.
Solanas hace un gesto cercano a la decepción, pero de pronto decide retomar la entrevista: «Memoria del saqueo es un ensayo, no un documental», confía. «Es una película que hay que mirarla como si tratase de un libro que tiene una introducción, diez capítulos y un epílogo».
Hace una pausa, bebe agua mineral y se lo ve a la vez distendido y concentrado en el fluir de sus palabras. Se lo ve incluso cómodo y arrellanado en un sofá crema. «Para la elaboración del filme utilicé dos tipos de cámaras», dice. «Una steadycam para practicar travellings (N de A: en Casa Rosada, en el Congreso, en la Corte Suprema, en el Banco Nación, etcétera) y otra cámara de bolsillo, que la utilicé para capturar a la gente, sus voces, sus testimonios. Estas cámaras de bolsillo son el sueño del pibe. Con ella rodé más de la mitad de Memoria del saqueo. Y hay unos 28 minutos que son imágenes de archivo».
Por otra parte, Solanas agrega que «hubo un gran trabajo en la construcción de la banda sonora, que terminó siendo un soporte fundamental de las imágenes y de la estructura del filme. La banda sonora (aparecen, por ejemplo, grandes nombres como Gerardo Gandini, Liliana Herrero y los raperos de Actitud María Marta) y los travelligns son una constante digamos expresiva del documental».
Solanas se incorpora de pronto del sofá y, cuando voy a hacerle una pregunta, me hace una seña de que espere. Y entonces seguirá meditando extensamente: «Este es un cine de la reflexión. Pero ojo que si la película no llega al corazón de la gente, estaré fracasando. Aunque la respuesta hasta ahora ha sido reconfortante».
Marchar juntos
Después «Pino» ahondará en reflexiones de tono político: «Una película como La hora de los hornos, en perspectiva, fue un diagnóstico correcto. Pero lo que pasó durante tantos años en la Argentina rebasó completamente lo que se describe en el filme. Estamos viviendo un momento muy difícil».
Y agrega contundente: Alfonsín fue un gran traidor que legalizó la deuda externa, que es una deuda falsa, contraída por un gobierno ilegítimo. Y, por otro lado, después del lamentable menemato y la caída de De la Rúa, no pudimos lograr ese frente popular que se ha podido consolidar en el Encuentro Progresista». Y al mismo tiempo, admite Solanas: «No habrá salida si no construimos un gran Mercosur, ¡No podemos aislarnos! Y tenemos que marchar juntos no solamente los países de la región, sino sumar países como Cuba, Venezuela, Perú, México, etcétera. Todo deberá terminar en una gran Unión Sudamericana, como yo digo».
De ese modo, según la visión de «Pino», «será la única forma de tener mayor presencia y poder continental y así negociar directamente con India, China y otros países. Y este Mercosur está esperando que se produzca el cambio en Uruguay con el triunfo de Tabaré Vázquez».
Finalmente, el cineasta de El viaje y El exilio de Gardel señaló que «ojalá que la tragedia que se describe en Memoria del saqueo sea un espejo para que el resto de los países se den cuenta de lo que no hay que hacer, si se piensa en un país para todos».
Finalmente, «Pino» confió que ya está realizando la segunda parte de Memoria del saqueo: «Ya tengo rodado el veinte por ciento de lo que voy a llamar Argentina alterna donde solamente aparece la gente, las voces de la gente y sus calamidades dentro de un país devastado». Por la noche, en la sala 18 de Julio, el intendente Mariano Arana lo designaría Visitante Ilustre de la nuestra ciudad. *
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