Militancia, talento y sensibilidad artística
El filme de Fernando Pino Solanas, Memoria del saqueo es el resultado de la compaginación de esas tomas hilvanadas de material de archivo, entrevistas ad hoc a funcionarios, trabajadores y ahorristas, temas musicales y el relato en off del director. Memoria del saqueo concluye su relato -organizado en diez capítulos temáticos y cronológicos- en diciembre de 2001, pero vuelve sobre el pasado para conjeturar el comienzo de ese desenlace, en el año 1976, y en la política de Estado desarrollada por los militares en el poder.
El repaso es ambicioso. Un filme que se propone abrir el debate acerca de la historia de las instituciones, en los últimos veinticinco años, y que no elude la toma de posición como tampoco el anhelo de transformar la realidad.
En ese contexto, Memoria del saqueo se inscribe en la tradición de La hora de los hornos y tributa a un cine que no desprecia el lenguaje en pos de la didáctica militante, ni tampoco que estetiza la infamia para hacerla soportable. Por el contrario, si algo caracteriza y enaltece el trabajo de Solanas, es el alcanzar una armónica correspondencia entre los recursos cinematográficos y la historia que se propone contar y que cuenta. La película abre con una dedicatoria «a quienes resistieron en estos años. A su dignidad y su coraje«, para clausurar con una invitación a la esperanza que tiene el gesto de la condición utópica: «otro mundo es posible». En el medio, analiza los diversos formatos del saqueo (político, económico, social) al que alude el título y que, dentro de los márgenes de la historia que revisa, demandó estrategias diferentes aunque promovió la misma consecuencia: el debilitamiento institucional del sistema republicano. Solanas apuesta por dejar en evidencia el origen fraudulento de la deuda externa, el protagonismo del establishment en las prácticas golpistas, la esquizofrenia alfonsinista, la «mafiocracia» del «menemato», hacia los que no ahorra críticas fundamentadas.
Abriendo el ojo observador, a fin de establecer los hitos nacionales a lo largo del siglo XX, define el 17 de octubre, el Cordobazo (1969) y el 19 de diciembre de 2001 como las fechas clave para comprender las ondulaciones de la resistencia popular tanto como su heterogénea composición y expresividad.
Algunas otras decisiones discursivas merecen ser destacadas: por ejemplo, la explícita mención con nombre y apellido de políticos, empresarios y sindicalistas comprometidos en negociados ilícitos. En Memoria del saqueo la corrupción no es un concepto abstracto sino una traición material que, necesariamente, deben asumir quienes fueron los responsables de convertirla en una política de Estado naturalizada.
Memoria del saqueo anda entre la luz y las sombras, evoca melodías de fiesta callejera así como fija los ruidos del hambre, la injusticia y el desamparo. En cualquier caso, Solanas parece no conformarse con empuñar la cámara, poner la voz y hasta escribir algún tema musical que suena en el transcurso del filme. *
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