MAIA MORGENSTERN, LA VIRGEN MARIA DE "LA PASION DE CRISTO"

"El filme es un mensaje de amor"

En La pasión de Cristo hay una revelación que es la actriz rumana Maia Morgensten, una actriz con mucha experiencia en teatro y ninguna en el cine de Hollywood. Maia Morgenstern interpreta a la Virgen María, la madre de Jesús, con una intensidad que la acerca a las pinturas religiosas que a través de la historia intentaron representar lo sublime de su presencia.

Morgenstern intervino en el filme La mirada de Ulises, de Theo Angelopoulos, y logró un rendimiento encomiable. Gibson no dudó en convocarla para un rol realmente especialísimo. Y el hecho de que su protagonista femenina sea judía, además de hija de sobrevivientes del Holocausto, puede operar como barrera ante las acusaciones de antisemitismo.

«No creo que La pasión de Cristo deba ser tomado como un documental. No creo que sea más violento que las imágenes que se pueden ver en las noticias, y la verdad es que te hace reflexionar sobre cómo no cambiaron las cosas. Hoy sucede lo mismo que en la época de Cristo», confiesa la actriz rumana.

Y agrega en forma contundente: «Me parece que sirve para pensar cómo eso que pasó puede volver a pasar. No importe si ese hombre en la cruz representa a tu Dios o no. Los romanos lo usaron como un símbolo, a ellos no les importaba si la predica de Jesús era blasfemia o no, eran simplemente humanos, soldados que estaban torturando a otro ser humano sin importarles si era romano o judío».

Componer a María fue una labor que no supuso un desafío, pero sí un compromiso: «Trabajé sobre la idea de la madre, una madre que es testigo del sufrimiento de su hijo. Me parece que todo el mundo puede relacionarse con eso. Es para todos, no importa la religión que profese. No perdí la perspectiva de que éramos actores en un rodaje, no estábamos en una iglesia. Estábamos tratando de hacer una película».

Y Maia se atreve a alargar su meditación: «Creo que en la película Gibson les dio a las mujeres de la historia una importancia muy especial. Estoy muy complacida con la manera en que nos muestra, cómo fuimos fotografiadas. La idea detrás de eso, me parece, es que las mujeres representan la esperanza. En el caso de María yo hice lo posible por evitar el clisé. Hay momentos donde se siente débil, donde no entiende nada de lo que está pasando y otros dónde no puede soportar la carga y está al borde de cometer suicidio, porque ya no tiene motivos para seguir viva y entonces encuentra nueva fuerza en la vida, en la capacidad de perdonar y amar».

Deslinda toda posibilidad de antisemitismo: «Me parece que es una cuestión de prejuicios. Las personas que hablan del tema no vieron la película. Ceo que después de verla es válido tener una opinión y discutirla, pero no antes. El filme contiene un mensaje de amor y te muestra qué fácil es manipular a las personas que están oprimidas. En el caso de esta historia, los judíos por el Imperio Romano».

Morgensten, asimismo, defiende al actor y cineasta australiano: «Creo que Gibson es un gran artista y esta película es verdadero arte. No podría decir que es sólo un filme religioso, creo que tiene muchos significados tanto filosóficos como sociológicos».

Y remata sus reflexiones de manera tajante: «Espero que esta película tenga un gran impacto alrededor del mundo. En el nombre de la religión se cometieron muchos crímenes. En este caso, en su nombre se construyó una obra artística que transmite un mensaje de amor y tolerancia» *

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