Poética italiana
Hay una historia que merece ser contada: en La Casa del Estudiante, de Roma, donde lleva a cabo sus estudios de ingeniero, cada noche, en su habitación, se reúne un grupo de amigos de estudio que le pide que cante.
Las más pedidas son justamente las canciones que Franco ha compuesto como simple desahogo personal, como si se trataran de páginas de un diario personal.
Nace automáticamente un clima de recital: también los más rebeldes de sus amigos se dejan transportar por la música y por los textos de Franco Simone. Son ellos los primeros en llamarlo «poeta con la guitarra».
Es el mismo Franco Simone que estuvo junto a Iba Zanicchi y otros intérpretes italianos actuando hace un mes atrás en el Cine Plaza y que ahora, en solitario, lo hará esta noche -desde las 22 horas- en el ballroom del Hotel Conrad.
Apoyado por este público especial, Franco Simone se presenta, en 1972, en el Festival de Castrocaro, reservado a los nuevos talentos, y obtiene los mayores galardones como cantante y como compositor
En 1974 el cantautor llega al Festival de San Remo, donde canta una canción que, ciertamente, lo ha consagrado como el vencedor moral de esa edición: se trata de «Fiume grande», que fuese vendida en miles y miles de copias en todas partes del mundo, en italiano, en francés («Je ne comprends plus rien») y en español («Rio grande»).
En 1977 la prensa especializada le otorga el Premio del palabrista por el contenido poético de sus textos, confirmado también con la publicación de una canción «difícil y comprometida» como «Il vecchio del carrozzone», en donde, primero entre los cantantes y compositores, enfrenta con intensa participación el problema de la vejez.
En algunos países, los textos de sus canciones, que él mismo traduce al español, son estudiados en las escuelas.
En 1985 Franco Simone vuelve al Festival de San Remo, aunque ya sabe que se trata de un artista que no encaja en este formato de manifestaciones cancionísticas, que implican temas «de primer impacto»: a las suyas le hacen falta bastante tiempo para que ingresen en la memoria emotiva del público. En efecto su canción para el citado festival, «Ritratto», es la última a ser considerada, pero es también la única, junto a «Donne» de Zucchero, que alcanzan a liderar el ranking por muchísimos meses.
El 1986 es el año de Il pazzo, lo zingaro ed altri amici. Contiene, como siempre, canciones muy inspiradas: «Viva Settembre», «Gli uomini», «Luna, tu lo sai», entre otras de buena factura.
Durante el transcurso de 1992 Franco Simone compone música para un formato de music-hall denominado A piedi nudi verso Dio. Dos años más tarde, elabora un álbum escrito y cantado exclusivamente en castellano, La ley del alma (y de la piel), que tras algunos años aparecerá también en Italia bajo la denominación de Neolatino.
Artista rigurosísimo, más allá de las estaciones y de las modas, a lado del espectáculo ligado a su repertorio habitual, Franco Simone, a partir del 1999 propone otras escenas de Aires sagrados en teatros y catedrales. A este particularísimo concierto, con el título «Canto d’amore», ya difundido en televisión vía satélite, arribó tras un amplio y largo trabajo de investigación, composición y elaboración, que el trovador había iniciado en los lejanos años setenta.
El uso de tantos idiomas (italiano, latín, inglés, francés, español hasta los dialectos sicilianos y salentinos) demuestra que los hombres, en cualquier modo en el cual se expresen, pueden vibrar todos por las mismas bellas emociones.
A fines del 2000 articula un álbum discográfico nacido gracias al feliz encuentro artístico de Franco con Nikos Papakostas, mítico compositor musical griego. El disco, Eliópolis-La città del sole (La ciudad del Sol), grabado con una extraordinaria orquesta balcánica, y que entre las importantes curiosidades contiene un dúo con Iva Zanicchi («Ti dovresti vedere dopo»).
Una vez más Franco encuentra nuevas formas expresivas y hoy puede medírselo como uno de los compositores vertebrales de la canción popular italiana.
Hay oficio, madurez y un sentido escénico que será altamente disfrutado por quienes concurran esta noche al ballroom del Hotel Conrad. *
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