HOY PODRA DISFRUTARSE EL SEGUNDO CONCIERTO EN EL RADISSON

Apenas una muestra de los All Stars

Las consultas sobre la ausencia de Weber a los técnicos de la filmación, al sonidista y a uno de los músicos, terminaron en evasivas («excuse me», «sorry», «I don’t know», etcétera). Alguien mencionó que el bajista había asistido a la prueba de sonido y se retiró disconforme no se sabe con qué. De ese modo una de las importantes figuras del panorama jazzístico europeo de los últimos años incumplió una tarea por la que mucha gente había abonado costosas entradas.

Se espera que hoy en el Radisson no vuelvan a ocurrir sorpresas. Sería deseable que los camarógrafos tampoco distraigan la atención con sus idas y venidas frente a los ejecutantes.

El cuarteto formado por Klaus Doldinger (saxos alto y tenor), Manfred Schoof (fliscorno), Wolfgang Haffner (batería) y Wolfgang Dauner (piano) inició su actuación con un tema de este último («Wendekreis des steinbocks»), que tuvo el inconveniente de tener al piano y la batería sobreamplificados, dejando poco margen para escuchar correctamente los enérgicos solos de Doldinger y Schoof. Para el segundo y último tema (el clásico «Walkin», de Richard Carpenter) invitaron a Diego Porchile (guitarra) y a Andrés Ibarburu (bajo eléctrico), quienes supieron moverse a la altura de las circunstancias. En particular, Ibarburu se lució con un espléndido solo y el abrumador exhibicionismo de Haffner fue ovacionado. Schoof y Dauner evidenciaron la influencia de la vieja escuela del bop y Doldinger tocó su saxo tenor con la vehemencia de un soplador de rhythm and blues. Pero todo quedó con sabor a poco y a resolución germana hecha con mucho oficio y poca inspiración. Los uruguayos tuvieron su gran noche. Primero el Trío Oriental gozó en el piano de Hugo Fattoruso al iluminado improvisador de sus mejores momentos, volando con sus ideas y estimulando a sus acompañantes Federico Righi (bajo) y Gustavo Echenique (batería).

Luego le tocó el turno al pujante y entusiasta sexteto neo hard bop conformado con Gastón Contenti (trompeta y fliscorno), Eddy Porchile (saxo tenor), Mauro Pérez (piano), Diego Porchile (guitarra), Cono Castro (contrabajo) y Marne Mallo (batería), quienes desparramaron swing a raudales con temas de Wes Montgomery, Sonny Rollins y Kenny Garrett.

Los hermanos Ibarburu (Nicolás en guitarra, Martín en batería y el ya mencionado Andrés) formaron quinteto con Contenti y un inspirado Alberto Magnone (teclados), disfrutando con su original fusión de jazz con efluvios tangueros y folclóricos. El espectacular show final, a cargo de los carnavaleros de Cuareim 1080, logró hacer olvidar  aunque fuera por el momento  la decepción provocada minutos antes por los tan promocionados German All Stars.

Esta noche a las 20.00 horas, en el Radisson, volverán a estar los alemanes junto a la Orquesta Filarmónica de Montevideo.

Buena oportunidad para que justifiquen sus reales valores. *

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