Filmes que muestran nuevas realidades
Tras varios años durante los cuales el conocimiento del cine ruso en el Uruguay fue prácticamente inexistente, se producirá ahora el reencuentro con una calidad muy apreciada, que ha tenido destaques en festivales internacionales y elogios críticos en Europa. El cine ruso ha sido mayoritariamente un ausente de las pantallas uruguayas en los últimos diez o quince años: a lo sumo algún aporte del más bien internacional Nikita Mikhalkov, unos cuantos títulos vistos en sucesivas ediciones del Festival Cinematográfico Internacional del Uruguay, o el estreno de Madre e hijo del maestro Aleksandr Sokurov han podido paliar, de manera extremadamente parcial, esa ausencia.
De ahí que esta muestra que tiene algo de retrospectiva deba ser celebrada como corresponde. Se trata, literalmente, del reencuentro con un cine y con una tradición cultural con la que se habían cortado lazos que ahora se reconstruyen. Y puede haber varios descubrimientos, por cierto, desde el que tiene que ver con una continuidad autoral y temática (el veterano director Daneliya y su preferencia por las historias de la infancia) o una preferencia genérica (el rescate de las grandes obras literarias del pasado, para el caso La hija del capitán, de Pushkin, ya filmada otras veces; la persistencia del fantasma de la guerra que marcó a toda una generación) hasta la apertura a temáticas contemporáneas que a menudo retratan una realidad conflictiva. A descubrir, realmente.
Para su presentación llegará hoy a Montevideo una delegación encabezada por el productor, director y actor Timofei Spivak, quien jugó un papel fundamental en la selección de los títulos y la realización de la muestra.
Estos son los ocho títulos
Veinticuatro horas (24 chasa) Rusia 2000. Director, Aleksandr Atanesyan Con Maksim Sukhanov, Andrei Panin, Sergei Novikov. Una historia de drama y crimen, y una ojeada quizás dubitativa sobre la actualidad rusa. El descubrimiento de un cine que ha debido adaptarse a nuevas realidades sociales y polìticas (marzo 25).
La fortuna (Fortuna). Rusia 2000. Director, Georgi Daneliya. Con Vakhtang Kikabidze, Aleksei Kravchenko, Darya Moro. Una historia de infancia y a paso de comedia, estilo y género característicos del veterano director Daneliya, quien hace mucho hiciera Un verano para recordar y Yo ando por Moscú. Un cuadro no carente de frescura, cuyo actor Kikabidze obtuvo el premio a mejor actor en el festival de cine para niños de Artek (marzo 26).
Rebelión rusa /La hija del capitán (Russkij bunt). Rusia 2000. Director, Aleksandr Proshikin. Con Mateusz Damiecki, Karolina Gruszka, Vladimir Mashkov. Un clásico literario (La hija del capitán, de Puschkin) en versión respetuosa y solvente. La historia de la rebelión de Pugachov, en tiempos de Catalina la Grande, sirve de telón de fondo a una historia de amor y aventuras, con dramatismo y sentido del espectáculo. Ganador de varios Nika (algo así como el Oscar ruso) (marzo 27).
El francotirador del pelotón Voroshilovskij (Voroshilovskij jstrelok). Rusia 199. Director, Stanislav Govorukhin. Con Mikhail Ulyanov, Ana Sinyakina, Aleksandr Porokhovschikov. Una típica historia del cine post-soviético, se ha dicho. Una asunto de secuestro y violación que conduce a un callejón sin salida cuando los investigadores descubren que uno de los culpables es el hijo de su jefe. Un drama con puntas críticas, premiado por la crítica rusa y ganador del premio Nika (marzo 28).
Pena, desgracia (Vopreki vsemu). Rusia 1993. Director, Timofei Spivak. Con Aleksandr Mikhalkov, Yuliya Silayeva, Timofei Spivak. Para el público internacional acostumbrado a otro tipo de cine ruso, este asunto criminal puede resultar por lo menos una sorpresa. Una historia con márgenes de intriga y misterio, pensada acaso para conquistar mercados (marzo 30).
Jardín lleno de luna (Lunoi bul polon sad). Rusia 2000. Director, Vitali Melnikov. Con Zinaida Sharko, Nikolai Volkov. Un drama elogiado y uno de los filmes que ha obtenido una mayor repercusión de público de la reciente producción rusa. Ganador de dos premios en el Festival de Moscú (premio a mejor filme y San Jorge de Plata por «contribución al mundo del cine»), y Nika a mejor actriz (Zinaida Sharko) (marzo 31).
La salvaje (Dikarka). Rusia 2001. Director, Yuri Pavlov. Con Irina Rozanova, Sergei Shakurov. Obra teatral de Ostrovskii, otro enganche del moderno cine ruso con una venerable tradición cultural. Por detrás de la historia de la joven Varenka se desliza acaso la nostalgia por un pasado probablemente idealizado (abril 1º)
Agosto del 44 (Vavguste 44-go). Rusia 2001. Director, Mikhail Ptashuk. Con Yevgueni Mironov, Vlalislav Galkin, Yuri Kolokolnikov. Una historia de espionaje y guerra, ambientada en los últimos días de la ocupación alemana de Bielorrusia. Una tensa evocación de un período dramático de la historia, «descubrimiento del año» según el jurado de los Premios Nika (abril 2). *
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