El chico malo del rap
El libro recientemente editado Habla Eminem, de Chuck Weiner, tiene un precedente de éxito en la primera biografía que contaba la oscura historia del rapero más polémico del momento. Las letras de sus canciones y sus declaraciones públicas le han creado numerosos enemigos. Y, desde luego, este nuevo libro acumula varios de esos comentarios controvertidos que han sido disparados por esta figura insolente de la cultura rap en algún momento de su carrera
Dice ser una parte de sí mismo la que concentra tantas excentricidades y si se quiere caprichos, y no sólo un personaje al que llama Slim Shady cuyas escandalosas expresiones le han dado tanta celebridad dentro y fuera del universo del rap.
Eminem asegura hablar a través de sus alter ego, aunque en realidad dice todo lo que realmente piensa: «Digo todo lo que quiero decir, todo lo que se me pasa por la cabeza. Si me demandan, si me dan una paliza, ¿qué se le va a hacer? Nadie va a impedir que diga lo que me dé la gana».
Tras una breve introducción que resume algunos datos biográficos de Marshall Bruce Mathers III, nombre real de Eminem, el libro en cuestión recoge en diferentes capítulos las declaraciones del cantante que manifiestan su forma de pensar y de trabajar.
Citas que reflejan también la vida traumática en que creció este rapero, razón a la que quizás algún terapeuta recurriría para explicar su violenta actitud frente a la realidad, aunque seguramente un tratamiento tal vez disminuiría su tremenda capacidad creativa.
Uno de los peores momentos de su infancia se remonta a su época de escolar, en la que sufría continuas palizas hasta el punto de estar en coma durante nueve días por una hemorragia cerebral. También es significativa la situación familiar en que creció el joven Marshall, viviendo de la beneficiencia, cambiando continuamente de un hogar en el que faltaba la figura de un padre al que no conoció y al que no tiene ningún interés en conocer: «¿Mi padre? No llegué a conocerlo. Ni siquiera he visto una foto suya. Creo que ahora está tratando de contactar conmigo. No quiero saber nada de él. Que le den por el culo a ese hijo de puta. Y que me deje vivir en paz, por favor».
La relación que Eminem guarda con su madre es también muy problemática ya que, según ha reconocido el cantante, «hay mucha mierda que mi madre me hizo en el pasado por la que siento rencor y que nunca le he perdonado».
Su madre, Deborah Mathers-Briggs, por su parte ha reconocido que lo protegió demasiado cuando era niño y que, como la gente le advertiría, se acabaría lamentando. Eminem ha alcanzado una fama millonaria en gran parte gracias a su torrencialidad letrística provocativa tanto en sus composiciones como en su personal visión de las cosas.
Declaraciones que le han valido críticas como misógeno, homófobo y agresivo: «Odio a las putas. Basta encamarse con una de ellas para ver a todas las mujeres como una vagina en la cual meterla», admite el rapper sin demasiadas sutilezas verbales.
Pero el desafío que proclama con sus palabras es intencionado porque simplemente, le satisface: «El mundo se va a sentir ofendido cuando escuche mi mierda y eso me encanta. Al acabar el día, cuando salgo del estudio de grabación, me importan una mierda las cosas sobre las que he rapeado».
El libro expone también las declaraciones que Eminem ha dedicado a otras estrellas de la música como Christina Aguilera o Britney Spears, de las que quiere diferenciarse en una de sus declaraciones con más tacos por metro cuadrado: «Las boys/girls bands, y algunos grupos pop son cosas artificiales, una puta de cuarta (..) Sólo quiero asegurarme de que la gente no me mete en esa categoría, porque cada vez que enciendo la puta televisión veo un puto grupo de hombres o mujeres, y esa mierda es una puta mierda, y es una puta cosa comercial y un fraude, una basura, una cosa horrible». Sin embargo, Habla Eminem también aporta, en el capítulo titulado «Eminem visto por otros», los comentarios de otros artistas o familiares cercanos al cantante, como Elton John: «Yo no habría estado dispuesto a trabajar con él si pensara que es homofóbico y, si lo fuera, él no me habría dejado hacerlo».
También interviene la propia abuela del cantante, Betty Kresin, quien tiene una opinión negativa respecto a su nieto: «Ha cambiado para mal. Me habla de mala manera, está huraño y me falta al respeto. No sé qué le ha dado. No permitiré que mi nieto destruya la memoria de mi hijo muerto (tío Ronnie) con su basura. Es un chico amargado que hace canciones tristes y que quiere hacerse famoso».
A sus 30 años y con una hija fruto de su relación con Kim Mathers, Eminem tiene la intención de seguir dando guerra con su trabajo. En el último capítulo de su biografía habla sobre su futuro profesional, en el que quiere participar en diferentes campos.
Después de haber luchado tanto para conseguir su estatus dentro de la cultura del rap, el espléndido compositor quiere seguir trabajando para poder reírse de la gente que nunca confió en su talento.
Aunque asegura que todavía tiene mucho que escribir, le gustaría también dedicarse a producir música, trabajar en el cine, incluso en el género pornográfico: «Cuando deje esta historia del rap, no espero que nadie diga de mí: Era el mejor… Ni ninguna mierda de esas. Sólo quiero que me respeten». *
Compartí tu opinión con toda la comunidad