Crónicas marcianas y uruguayas
Durante la segunda mitad del siglo XX y los comienzos de este tercer milenio, nuestro Uruguay ha padecido fuertes transformaciones cualitativas, que han afectado intensamente su propia identidad.
La crisis económica y social que hoy nos afecta con singular y despiadado rigor, tiene orígenes muy bien definidos y algunos rasgos quizás hasta grotescos, que suelen ser retratados por la literatura comprometida.
Estas «Crónicas marcianas y uruguayas» nacidas de la osada pluma del escritor floridense Marciano Durán, se nutren en buena medida- de nuestra propia peripecia cotidiana.
Si bien el autor trabaja deliberadamente con múltiples imágenes y sensaciones retrospectivas, todo sucede, en rigor, en este pequeño espacio geográfico cada vez más vacío de población.
Este libro, empero, no refiere meramente a los vaciamientos poblacionales o demográficos que siguen alimentado las científicas estadísticas de los sociólogos o politólogos, sino también a otras vacuidades tan o más inquietantes.
El análisis de Durán tampoco se limita a los depósitos bancarios que «migraron» o desaparecieron hace un tiempo, sino a otras graves pérdidas, algunas de ellas quizás irreparables.
Con un lenguaje desenfadado pero fuertemente crítico, Marciano Durán demostrando que pese a su nombre reside en el planeta Tierra a diferencia de muchos de nuestros vernáculos gobernantes inicia esta suerte de ensayo con una poema de trazo alegórico.
Soslayando toda estructura, el autor reflexiona sobre el derrumbe de los mitos (los globales y los locales), la extinción de los sueños y el descaecimiento de un estilo de vida.
Tras recordar con irónicas pinceladas la marcha a Punta del Este realizada por el PIT CNT en el verano de 2002, Durán ingresa al análisis de la decadencia de uno de nuestros más arraigados mitos: el turismo.
En ese marco, vaticina el fin de las otrora brillantes temporadas estivales, que, según el escritor, en poco tiempo se limitarán apenas a medio mes, una semana o quizás a un día.
Lo mismo sucedería según afirma – con los miles de visitantes que antaño llegaban hasta nuestro suelo, para dorarse en las paradisíacas arenas costeras. En ese contexto, describe, con singular desenfado, la llegada de un único turista argentino, que sería objeto de una circense recepción por parte de las autoridades nacionales.
Si bien uno desea que Marciano se equivoque, su visión es bastante más cercada a la realidad que los balances exitistas del gobierno, que afirma que la reciente temporada fue excelente. Es claro que se le está comparando con la del año pasado, que fue la peor de la historia.
Empleando siempre munición de alto calibre, el narrador floridense critica las culturas consumistas, a través de los hábitos de algunos niños, que no son obviamente los marginales.
En este caso, la pluma de Durán también demuele otros mitos, referidos particularmente a los delirios de grandeza y la artificial cultura del éxito fácil que se suele transmitir a las nuevas generaciones.
El autor fustiga naturalmente también la mentira de la crisis eterna y los factores exógenos, desarrollando su razonamientos en tres cuentos breves pero igualmente surrealistas, ambientados en 1940, 1970 y 2002.
Asumiendo la necesidad de exorcizarse contra el fantasma del desaliento que invade nuestra cotidianidad, Marciano Durán ironiza amargamente sobre temas no menos inquietantes: la emigración, las «leyes de urgencia», las privatizaciones y hasta los sucesivos fracasos deportivos del fútbol uruguayo.
No obstante, no faltan alusiones a otras rémoras nacionales, como la corrupción (una suerte de enfermedad posmoderna), los transgénicos y la tradicional «viveza criolla».
En el decurso de este libro, integrado por relatos, reflexiones y hasta algunos poemas, Marciano Durán nos confronta a muchas de nuestras más terribles pérdidas.
Aunque su escritura no sea pulida ni dotada de fiorituras como la
de otros colegas bastante más ilustres, este escritor exhibe una virtud no muy frecuente: no teme introducir el bisturí a fondo en la cada vez más degradada materia orgánica de la identidad nacional.
(Edición del autor)
Compartí tu opinión con toda la comunidad