El hidalgo vaquero del Lejano Oeste
Viggo Mortensen da vida a Frank T. Hopkins, un jinete del Lejano Oeste norteamericano que venció en una legendaria carrera por el desierto de Arabia.
Tantos años en la piel de Aragorn, el célebre rey de la trilogía de El señor de los anillos que ya nadie se imaginaba a Viggo Mortensen en otro papel que no fuera el del rey de los hombres. Sin bajarse del caballo, el actor cambia la Edad Media por 1890 y a los orcos y los hobbits por los indios y el desierto iraquí en Océanos de fuego (Hidalgo), la primera película en la que participa después de la interminable pero fascinante trilogía de Peter Jackson.
Hidalgo cuenta el declive de Frank T. Hopkins, un popular vaquero y mensajero del Pony Express que oculta, en medio de las masacres de pieles rojas, que su madre era india. Cuando por casualidad es testigo de una de las matanzas –la de Wounded Knee, que pasó a la historia y al show de Búffalo Bill como un éxito del Séptimo de Caballería–, sufre, calla y cae en un agujero que lo transforma en una caricatura del jinete que fue.
El protagonista y su caballo Hidalgo. Aunque el alcohol sustituyó hace tiempo a sus victorias a lomos de Hidalgo, su caballo salvaje, su fama ha viajado al otro lado del planeta gracias a las novelitas en las que se relatan las hazañas del salvaje Oeste.
Hopkins recibe la propuesta del mejor criador de caballos árabes, el jeque Sheikh Riyadh (Omar Sharif), para que participe en «Océano de fuego», una carrera a través del desierto de 4.800 kilómetros de recorrido, en la que lo único importante es poder terminarla vivo. En sus mil años de historia, jamás ha participado ningún infiel.
El jinete acepta y allí se enfrenta al desprecio de sus contrincantes, a las tormentas de arena, a los bandidos y a dos mujeres, la única hija del jeque y una mujer inglesa criada entre los bereberes.
También a las aventuras y a la fortuna, que le permite volver a ser quien fue, un héroe admirado por todos. Viggo Mortensen y Omar Sharif.
La película devuelve al cine de hoy las legendarias películas de aventuras que llenaron los salas de sesión continua, hasta con Omar Sharif (Lawrence de Arabia) en el reparto. Hidalgo fue rodada en los bellos parajes de Dakota del Sur, California y Marruecos.
Entre sus atractivos, además de los ojos azules del poeta, pintor y músico Viggo Mortensen –unas pocas de sus muchas ocupaciones–, cuenta con la posibilidad de olvidarse, una tarde cualquiera, de que allí, en las tierras que refleja la película, se habla ahora más de guerra y de muertos que de historias épicas.
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