Premiaron al poeta Juan Gelman

Juan Gelman obtuvo en México el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde. Por primera vez lo gana un poeta no mexicano. «La poesía ha logrado mantenerse en pie por siglos», destacó Gelman.

Esta es la primera vez que un poeta no nacido en México obtiene este galardón, que se otorga como reconocimiento a la obra de escritores sobresalientes por su entrega a la creación literaria, al impulso y enriquecimiento de las letras de México e Iberoamérica. «La poesía ha logrado mantenerse en pie por siglos, a pesar de las catástrofes naturales y aquellas causadas por el hombre a lo largo de la historia», señaló Gelman, ganador de 10 mil dólares, diploma y medalla de plata con la efigie del poeta jerezano (autor de «La sangre devota», primer poemario publicado en 1916, aunque quizás haya sido la poesía «La suave patria» el trampolín hacia el reconocimiento popular en tierra mexicana).

«El hilo de la poesía viene desde el fondo de los siglos y jamás se ha interrumpido, y eso algo quiere decir», añadió Gelman, Premio Nacional de Poesía (1997), autor de Violín y otras cuestiones (1956), Gotán (1962), Fábulas (1971), Interrupciones (1988), Incompletamente, Ni el flaco perdón de Dios (1998), entre otras obras que han sido traducidas a diez idiomas. El escritor Víctor Sandoval, quien formó parte del jurado, señaló (respecto de la obra de Gelman) que «hay apertura en su forma de ver al mundo, sin descartar su compromiso social y político, como una forma de templar la poesía con las grandes cuestiones de nuestro tiempo».

«Aun en esta época de corrupción y desmedido control económico, prevalece en los escritores la necesidad de escribir poesía, sin que ésta sea una medicina para curar o remediar los males que aquejan a la humanidad», dijo este poeta mayor donde se dio a conocer el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde, con el que ya fueron premiados escritores mexicanos como Juan José Arreola, Alí Chumacero, entre otros. «La poesía es un oficio ardiente en el cual uno trabaja mientras espera que se produzca el milagro del maridaje feliz de la vivencia, la imaginación y la palabra», agregó Gelman.

«Somos laburantes de lo imposible  recordó . Hay casos en que la relación entre imaginación y memoria es tan intensa que crea otra memoria, en que el sueño de la realidad se rehace como sueño de la escritura. Pienso que la vivencia es hija de la experiencia. Como la realidad que la despierta, la vivencia tiene muchos rostros y la imaginación los interroga». *

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