Pesadillas urbanas
La historia no se aleja demasiado de los convencionalismos de siempre: un agente de narcóticos encubierto (Jason Patric) provoca una muerte accidental en medio de una persecución y es relevado del servicio hasta que un caso –aparentemente insoluble– hace que las autoridades lo convoquen nuevamente. A partir de aquí debe hacer pareja con el detective Henry Oak (Ray Liotta) y descubir el asesino de un policía muerto en circunstancias confusas.
Pero más allá de la anécdota –que después sufre complicaciones varias ya que el policía asesinado era compañero del detective Oak, decidido a hacer justicia por mano propia– el tratamiento narrativo asignado por Carnahan (que debutara en 1998 con el filme Blood, guts, bullets and octane), adquiere un vigor inusitado, que ya se anuncia desde las primeras tomas, cuando una cámara literalmente enloquecida registra un tiroteo en medio de un suburbio de Detroit. Cabe señalar, sin embargo, que la preocupación de Carnahan no se agota en el dibujo frontal de estas pesadillas urbanas, sino que también toma nota del impacto psicológico que produce tanto en los protagonistas como en su contexto familiar. En este sentido, Calles peligrosas dosifica sus contrastes con rigor y pericia mientras la historia (inquietante, brutal, sombría y por momentos perversa) fluye e hipnotiza al espectador a medida que la proyección (más de cien minutos bien llevados) va ganando la pantalla.
Algunos críticos han señalado una probable estética setentista en su formato además de cierta influencia del Tarantino inicial y, aunque ambas opiniones puedan resultar válidas, también es justo señalar que estas Calles peligrosas logran un estilo diferenciado y auténtico –típico del cine independiente no sometido a imágenes políticamente correctas según formatos hollywoodenses– a la vez que el guión (a pesar de algunos esquemas previsibles) no patina en los lugares comunes sino que, a partir de ellos, rearma una interesante historia, con vuelta de tuerca incluida.
Por cierto es una película cruda y sangrienta donde apenas se omiten algunos impactos visuales que conmocionan a los protagonistas, pero cabe señalar que no existe mayor regodeo en el tema sino un afán documentalista que se impone como línea estilística de la propuesta. En este sentido habrá que esperar nuevas realizaciones del guionista y cineasta Carnahn con especial atención, deseando, además, que el sistema no lo fagocite ya que, aparentemente, habría sido contratado para rodar Misión Imposible (III). Veremos. *
Calles peligrosas: (Estados Unidos, 2002). Guión y dirección: Joe Carnahan. Producida por Tom Cruise, Paula Wagner y Ray Liotta. Con Dan Leis, Ray Liotta, Jason Patric, Lloyd Adams, Chi McBride, Meagan Issa, Lina Felice, Alan Peterson y Karen Robinson.
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