El cine del alemán Artur Brauner
La misma consta de diecisiete películas producidas por Brauner desde fines de los años cuarenta hasta los noventa, y la muestra proseguirá hasta el domingo 14.
A lo largo de casi sesenta años de carrera Artur Brauner produjo más de doscientas cincuenta películas de los más diversos géneros (musicales, policiales, dramas, comedias, filmes folclóricos) que varios decenios después de hechas continúan vendiéndose a través de la televisión y demás medios electrónicos. Eso hace de él, sin lugar a dudas, el más exitoso productor del cine alemán de la posguerra, un destino quizás sorprendente para un hombre cuya existencia arrancó con sombras de tragedia.
Polaco de nacimiento, berlinés de adopción, sobreviviente del Holocausto que exterminó a más de cuarenta de sus familiares judíos, Artur (antes Moritz) Brauner se disponía a emigrar de Alemania tras la caída del hitlerismo para viajar a Palestina, los Estados Unidos o Canadá, pero lo pensó dos veces. Viendo las ruinas que lo rodeaban razonó: «Aquí las cosas solamente pueden mejorar». Algún tiempo después, con una valija llena de marcos sobre cuyo origen ha preferido no dar demasiados detalles (aunque la expresión «mercado negro» se ha susurrado en los pasillos de la industria) se volcó a la producción cinematrográfica.
A través de su empresa Central Cinema Company (CCC), a veces en solitario, muchas más en coproducción con otras compañías y otros países, Brauner se convirtió en uno de los más poderosos magnates del cine alemán. Ciertamente la calidad de aporte fue muy desparejo, incluyendo una abundante rutina de policiales, comedias, aventuras de época, frankfurter westerns basados generalmente en Karl May y otros materiales de rápido consumo. Sin embargo supo financiar también labores de mayor ambición industrial y creativa, desde algunas inquietudes de Kurt Hoffman hasta el retorno a Alemania de algunos exiliados famosos (Robert Siodmak, Fritz Lang) hasta trabajos importantes fuera del país de gente como Andrezej Wajda, Agnieszka Holland o Vittorio de Sica.
Su autobiografía ayuda a entender esa zona de su cine, en la que ha insistido sobre los temas del totalitarismo, el prejuicio y el Holocausto. Ya había acentos personales en Morituri, una de sus primeras producciones y uno de los primeros alemanes de posguerra que aludió a la carnicería realizada por los nazis. El tema, así como otras preocupaciones de tipo social y crítico, reaparecerían en muchas de las producciones posteriores de Brauner. Ese Brauner «personal» constituye el eje de esta programación organizada con la colaboración del Instituto Goethe. Al material llegado desde Alemania se han agregado algunos títulos provenientes del archivo de Cinemateca Uruguaya.
Los filmes uno por uno
Las ratas. Alemania Federal 1955 Director, Robert Siodmak. Una de los primeros acercamientos de la escena alemana al universo del proletariado. La acción aparece trasladada a un contexto contemporáneo, con respiración melodramática y buena formulación cinematográfica (Hoy).
Los héroes están cansados. Alemania Federal/Francia 1955. Director, Yves Ciampi. Melodrama con sexo, pintoresquismo y opiniones políticas de sobremesa en ambiente imprecisamente africano. El resultado es más efectista que efectivo, aunque hay algún momento dramáticamente eficaz (Mañana).
El 20 de Julio. Alemania Federal 1955. Director, Falck Harnack. Los entretelones del fallido atentado contra Hitler de julio de 1944. La exaltación de una Alemania resistente y antinazi, exageración típica del cine alemán de los años cincuenta (sábado 6).
Mi padre, el actor. Alemania Federal 1956. Director, Robert Siodmak. Melodrama en ambiente teatral, sobre el eje de una relación paterno-filial. EL veterano director Siodmak controla el sentimentalismo del asunto y hasta se las arregla para obtener alguna dosis de legítima emoción (domingo 7).
El octavo día de la semana. Alemania Federal/Polonia 1957/58. Director, Aleksander Ford. Las vicisitudes de una pareja sobre un fondo social hostil y sórdido, que es todo un cuestionamiento de la sociedad polaca post-stalinista. El director Ford y el guionista Hlasko (católico e inconformista) redondean un drama eficaz y poderoso (domingo 7).
Testigo del infierno. Alemania Federal/Yugoslavia 1965/67
Director, Zika Mitrovic. Sobrevivientes de Auschiwitz deben testificar veinte años después contra un médico torturador, y son presionados en diversas direcciones por fiscales, viejos nazis y parientes implicados. Uno de los pocos filmes alemanes del período sobre el Holocausto (lunes 8).
Un amor en Roma. Italia/Alemania Federal 1960. Director, Dino Risi. Joven seductora se cruza en el camino del aristocrático escritor, en un comienzo de comedia que deriva luego al drama. El asunto es menor, pero el director Risi exhibe finezas de dirección que levantan su nivel (martes 9).
Charlotte S. Alemania Federal/Países Bajos 1980. Director, Franz Wesz. Judía alemana fugitiva se refugia en Francia en 1939, canaliza sus depresiones a través de la pintura y padece el acoso nazi. El retrato de una artista iconoclasta y exaltada, un ángulo diferente para contemplar una tragedia colectiva (martes 9).
Los amantes de la señora Mississippi. Alemania Federal 1961. Director, Kurt Hoffman. Pieza de Dürrenmatt, de la que el director Hoffman conserva la estructura teatral y una dosis de mordacidad para satirizar inconsistencias sociales y morales. Cinematrográficamente limitado, el resultado importa por el elenco y por su idea (jueves 11).
Un amor en Alemania. Alemania /Francia 1983. Director, Andrzej Wajda. Una historia de amor (prisionero polaco, mujer alemana) sobre el fondo de la Segunda Guerra Mundial. Un Wajda menor, con algunos temas personales (la guerra, el genocidio, la responsabilidad ética) que son también los del productor Brauner (jueves 11).
El jardín de los Finzi Contini. Italia/Alemania Federal 1970. Director, Vittorio de Sica. Cómo el fascismo contamina de a poco la existencia de una familia judía de Ferrara, según novela de Giorgio Bassani. Las inquietudes de Brauner se encuentran con el humanismo de Vittorio de Sica, con resultado conmovedor (viernes 12).
Según su criterio. Alemania Federal/Polonia 1983/84 Director, Jerzy Hoffman. Historia de una niña judía polaca que huye de la persecución nazi, deambula por el país y sufre varios padecimientos. Tal vez uno de los empeños más personales de Brauner, basado en una historia propia (bajo el seudónimo de Art Bernd) (viernes 12).
Cosecha amarga. Polonia 1984 Directora Holland. Una fugitiva de los campos de exterminio, y el campesino polaco que se convierte a la vez en su protector y tirano. Un drama sobre el prejuicio, la incomprensión y algunas interrogantes morales (sábado 13).
Hanussen. Hungría/Alemania Federal 1988. Director, István Szabó. Soldado herido en la Primera Guerra Mundial descubre en sí mismo poderes especiales, se convierte en mago y charlatán, y es explotado políticamente por el ascendente nazismo en la república de Weimar. El título que completa la trilogía de Mefisto y Coronel Redl (sábado 13).
El jardín de rosas. Alemania/Países Bajos 1989-90. Director, Fons Rademarkers. Otra vez el Holocausto, a través de la mirada de un sobreviviente de los campos procesado por agredir a un genocida. Una vez más, una producción de Brauner recrea la pesadilla nazi (domingo 14).
Europa Europa. Francia/Alemania 1991. Directora, Agnieszka Holland. Caso real de judío que creció a la sombra del nazismo, fue a parar a la Uni
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