Justo Oscar honorífico para Blake Edwards
Nadie puede olvidar sus notables comedias como Víctor Victoria, Días de vino y rosas, entre una vastísima y valiosa filmografía. Lo peor es que no podrá estar presente su amigo y gran colaborador, el compositor Henry Mancini, que falleció hace ya unos años y que logró varias de las cimas musicales más incuestionables de la historia del cine.
A sus 81 años, Edwards no contaba ya con ser reconocido por la Academia, ya que en su extensa y exitosa filmografía sólo había conseguido una candidatura al mejor guión adaptado (fue en 1982 por Víctor Victoria). Pero el director de películas como Desayuno con diamantes, Días de vino y rosas, 10: La mujer perfecta o toda la saga del inimitable Inspector Clouseau (con la prodigiosa banda sonora de Henry Mancini) merecía un reconocimiento. Y eso es lo que ha hecho la Academia que, con este galardón, rinde tributo «a sus guiones, a su labor como director y productor, a la extraordinaria carrera que ha dejado en la pantalla».
«Mentiría si dijera que no me siento orgulloso», reconoció Blake Edwards, que pese a que su última película fue El hijo de la Pantera Rosa en 1993, todavía sigue en activo, escribiendo guiones y preparando obras: ha tenido la oportunidad de dirigir a su esposa, la actriz y cantante Julie Andrews, en su último musical en Broadway (una adaptación de Víctor Victoria) y ha tenido tiempo para indignarse con una industria que, en lugar de producir nuevas películas, ha preferido cebarse en realizar nuevas versiones de producciones suyas sin consultarle siquiera: es el caso de Las nuevas aventuras de la Pantera Rosa, que protagonizará Steve Martin, y de El guateque, que probablemente protagonizará Mike Myers. A pesar de sus veladas críticas a la industria, Edwards ha conseguido el premio de honor en un año en que la Academia estadounidense ha querido reducir al máximo su concesión de premios fuera de las 24 categorías en competición, para intentar acortar la ceremonia.
En el caso del Oscar honorífico, se consigue gracias a la sugerencia de las diferentes ramas de la Academia, donde el candidato que consiga un mayor número de votos pasa a la segunda ronda. En esta votación será un sí o un no el que decida la suerte de la estatuilla de honor: el ganador debe recibir el voto afirmativo de al menos dos tercios de los gobernadores de la Academia.
Sin embargo, para Edwards su mayor honor sigue siendo el comentario que le hizo Jack Lemmon para que fuera el director de Días de vino y rosas.
«El me dijo que la película era tan dura que buscaba a alguien que tuviera un buen sentido del humor, porque la vida está llena de humor y de sentido solidario». *
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