Liberalismo y jacobinismo en el Uruguay batllista

El Uruguay moderno nació al calor de la confrontación de ideas, lo que permitió –en las primeras décadas del siglo pasado– edificar una democracia republicana que fue tomada mundialmente como paradigma.

Aunque los esplendores del pasado sean hoy un mero espejismo, igualmente vale la pena evocar algunos hitos que pautaron la construcción de un país siempre fermental, donde antaño abundaban los debates y las confrontaciones de ideas.

«Liberalismo y jacobinismo en el Uruguay», obra conjunta de los docentes e investigadores uruguayos Pablo da Silveira y Susana Monreal, recrea una célebre controversia que se instaló en 1906 en el centro de la atención pública.

Ese año, el gobierno reformista encabezado por José Batlle y Ordóñez, por entonces en ejercicio de su primera presidencia, ordenó retirar los crucifijos de los hospitales públicos. La medida generó el rechazo de los católicos, pero además fue criticada por el escritor, periodista y varias veces legislador José Enrique Rodó.

Según el recordado autor de «Ariel», el gobierno de la época, actuando en nombre de la tolerancia, estaba promoviendo nuevas formas de intolerancia.

Su apasionada tesis fue respondida por el abogado, ensayista y también legislador Pedro Díaz, quien fue una de las principales voces del anticlericalismo en el Uruguay de los albores del siglo XX. Esta respuesta generó una controversia pública, que José Enrique Rodó canalizó a través de los medios de prensa.

Este volumen, nacido de la minuciosa investigación emprendida por los autores, que presenta el intercambio de opiniones en sus textos originales, se inaugura con dos ensayos de introducción.

En el primero, desde la historia, se propone evocar quién fue Pedro Díaz y cuáles eran los movimientos de ideas que representaba.

El segundo trabajo, inspirado por la filosofía política, procura aportar elementos idóneos para encarar una lectura contemporánea del histórico debate.

En este libro, Pablo da Silveira y Susana Montreal procuran decodificar algunas claves del proceso de secularización que caracterizó al naciente Uruguay moderno de hace un siglo.

Más allá de consensos o disensos, ambos ensayistas parten del supuesto de que el tema de fondo que motivó la polémica entre los dos pensadores conserva plena actualidad.

La obra no se limita a recrear los escenarios de discusión de la época, sino también a relanzar el debate acerca del lugar que ocupan las convicciones religiosas en el debate público de una sociedad plural como lo es, sin dudas, la uruguaya.

El libro reflexiona, asimismo, acerca de las características de nuestra propia cultura política, partiendo de la tesis de que nuestra democracia –que es naturalmente perfectible– sigue preservando un caro valor universal: el derecho al disenso.

(Editorial Taurus)

 

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