Israel pide al Papa que condene La Pasión de Cristo

Se acaba de estrenar el largometraje de Mel Gibson, y para muchos sectores ya se ha estrellado, aunque para otros es una de las versiones que apela al neorrealismo y a la veracidad histórica para relatar las 12 últimas horas de Jesucristo.

La nueva película Gibson, La Pasión de Cristo, no se ha salvado ni de la postura de los críticos, que la han calificado de ser «excesivamente violenta de manera gratuita», ni de la de la Iglesia. Israel ha solicitado la intervención del papa Juan Pablo II -que ya vio el largometraje hace meses y dio el visto bueno- ante una película que podría arruinar «el progreso conseguido en las relaciones judeo-cristianas» por su marcado antisemitismo.

El gran rabino de Israel, Iona Metzger, ha solicitado la intervención del papa Juan Pablo II a partir de la polémica suscitada tras el estreno en los Estados Unidos de La Pasión de Cristo, película del director y activista cristiano Mel Gibson.

Metzger, que conferenció el mes pasado con el Papa en la Santa Sede, le exhorta a «asumir la actitud apropiada lo antes posible», para evitar manifestaciones contra el pueblo judío como consecuencia de esa película, según una nota oficial entregada al nuncio apostólico en Tel Aviv, obispo Pietro Sambi, informó el diario The Jerusalem Post.

La película describe la pasión y la agonía de Cristo por la Vía Dolorosa o Vía Crucis y el monte Gólgota de Jerusalén, después de ser rechazado por los judíos como su Mesías.

El rabino Metzger dijo a los periodistas que, si bien no vio el filme, «distinguidos amigos que lo vieron» le informaron que lleva «un mensaje subliminal» sobre una «culpabilidad colectiva» de los judíos por la crucifixión.

Metzger declaró que cuando estuvo en el Vaticano el Papa se refirió a los judíos como «nuestros hermanos mayores». Por ello, agregó, «es lamentable que una película tendenciosa y maliciosa arruine el progreso (en las relaciones judeo-cristianas) conseguido con gran cuidado».

Durante siglos, la Iglesia Católica caracterizó a los judíos como miembros del «pueblo deicida», motivo de persecuciones y matanzas en Europa hasta que el papa Juan XXIII ordenó anular ese estigma. La declaración conciliar Nostra Aetate, difundida por Juan XXIII en 1965, absolvió a los judíos -que siguen aún esperando a su mesías (mashiaj)- de la supuesta culpa de haber matado a Jesús. El filme de Gibson, que desde esta semana bate récord de taquilla en Estados Unidos, no será exhibido de momento en Israel pero no debido a la censura, prácticamente inexistente en este país, sino por falta de interés entre los distribuidores, que esperan ver antes sus resultados comerciales y cuánto les costará contratarla.

El director de la Cinemateca de Tel Aviv, Alón Garbuz, declaró a la prensa que proyectará la película si algún distribuidor la trae al país. El líder político del Partido integrista Shas, Eli Ishai, en la oposición, ha solicitado a la ministra de Educación, Cultura y Deportes, Limor Livnat, que prohíba la película en Israel.

«Ishai y su gente nos quieren devolver a la oscuridad de la Edad Media. Estoy en contra de los que quieren taparnos la boca, y si los distribuidores traen el filme de Gibson, lo exhibiremos en la Cinemateca», insistió Garbuz, conocido artista plástico. *

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