FERNANDO CABRERA ACTUA HOY Y MAÑANA EN PUNTA DEL ESTE

El viento en la cara de un autor mayor

La dupla de espectáculos que otorgará Fernando Cabrera clausrará, asimismo, un ciclo brillantísimo que durante el pasado mes de enero y el corriente diseñó con el rigor profesional de siempre Leandro Quiroga, alma máter del Club de Jazz Medio y Medio.

Por el escenario transcurrieron Adrián Iaies, Pedro Aznar, Luis Salinas, Liliana Herrero y Juan Falú, Raúl barboza (la legión argentina) y, por supuesto, el Trío Fattorusso (como trío y más tarde repitiendo junto al formidable brasileño Arismar Do Espirito Santo), Daniel Viglietti y Leo Maslíah. Iba a estar José Carbajal, pero por razones de orden privado esta vez no pudo ser, para alguien que ya hizo tres conciertos de relevancia en el Medio y Medio. El cierre, entonces, estará a cargo del inmenso compositor de «La casa de al lado».

Con un repertorio que incluirá seguramente canciones de todos sus discos, y haciendo énfasis en en el más reciente (Viveza, de lo mejor de 2003) , Cabrera no tendrá problema alguno para seducir a sus potenciales oyentes. Es la medida de la grandeza. O sea, todas las canciones, toda la poética de un cantautor mayor.

Desde que arrancó profesionalmente en MonTRESvideo, al promediar la década del setenta, ya se intuyó en Fernando Cabrera esa sensibilidad, ese tacto y olfato, ese talento a secas que lo fue situando en un desmarque más que palpable de la media creativa de la canción popular uruguaya.

Lo de MonTRESvideo (junto a Pacho Martínez y Daniel Magnone) suposo para Cabrera una primera estación de éxito, de confianza personal en la elaboración de sus materiales y, a la vez, la posibilidad cierta de generarse una suerte de auditorio tal vez tan exigente como su obra fundada.

Desde luego que fue en condición de solista cuando Cabrera se transformó en un referente para más de una generación, y que sus canciones se colectivizaran de manera masiva, ya que logró participar en recitales multitudinarios del Canto Popular Uruguayo, y más tarde vincularse  para oxigenarse y para revitalizarse  a la incipiente corriente roquera que emergió a toda intensidad en los ochenta con Los Estómagos y Los Traidores a la cabeza.

Claro que antes Fernando Cabrera había tenido su experiencia roquera en plan formal: el grupo se llamó Baldío, poseía un volumen sonoro estupendo, influencias inevitables de The Police (para la época en gestión) y una labor escénica de una sincronía pasmosa. Y, por supuesto, canciones impecables en su formulación y desarrollo.

Con casi tres décadas de trayectoria artística, Fernando Cabrera es ese individuo que narra el mundo y la comarca desde un lugar estrictamente poético. Sus historias, donde suele el cantautor convalidar su yo particular, son de una hechura por momentos desgarrante, pero sin dejar de que su sonido final tenga el sello del refinamiento. Ese es Cabrera: un individuo empapado de historias, propias y ajenas, que transitan con una hondura reveladora.

Sus discos solistas así lo atestiguan de forma luminosa en cuanto a la autoexigencia y a la creatividad a torrentes y, por cierto, su show de esta noche en el Club de Jazz Medio y Medio propondrá a ese cantautor, que es una usina creadora inagotable y al mismo tiempo una virtuosa, inmensa seña de identidad.

Cabrera, hoy a la noche, y sus formas particulares de la belleza en concierto. *

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