ONCE MIL EJEMPLARES DISTRIBUIDOS EN POCAS HORAS

Harry Potter, merchandising y literatura

Sábado 21 de febrero. Once y veinticinco a.m. Miles de lectores adolescentes, y otros no tanto se agolpan frente a las librerías de la avenida 18 de Julio. Un panorama similar se puede observar en los shoppings de Punta Carretas, Tres Cruces y Portones. El inusual hecho obedece al lanzamiento del quinto volumen de las aventuras de Harry Potter que, acertado marketing mediante, como pasara con Matrix Revolutions, fue presentado simultáneamente el mismo día a nivel mundial, en más de un centenar de países del orbe.

En apenas unas horas, la editorial Océano distribuyó entre las librerías uruguayas los once mil ejemplares provenientes de España, según informaron ayer fuentes de la empresa a LA REPUBLICA. Comercializados a 400 pesos cada uno, el ritmo de ventas superó el optimismo de los libreros. Desde entonces, los teléfonos de la distribuidora uruguaya no han parado de sonar, por lo que ya se solicitó a España otros cinco mil ejemplares que llegarán a comienzos del mes entrante.

Contra la corriente, en la batea de ofertas de libros usados se puede observar Carta a mi padre, de Franz Kafka a 10 pesos; Racconti Romani de Alberto Moravia (rara edición de editorial Losada, publicada en 1957) a 20 pesos; Manfredo de Lord Byron (editorial Claudio García, colección Cultura, 1943, traducción de José Alcala Galiano) a 15 pesos. Pero nadie se percató de ello.

La demanda fue tal que opacó cualquier otro éxito de venta anterior. Los libreros mencionan que éxitos de venta como El Código Da Vinci, de Dan Brown o libros de autoayuda de Paulo Coelho pasaron a un segundo y lejano plano en la lista de los más vendidos.

En Buenos Aires, la «Pottermanía» tampoco se quedó atrás. Largas colas desde el viernes 20 a la medianoche en busca de la ansiada y esperada nueva aventura del mago.

En las principales cadenas de librerías de la vecina orilla se vendieron, en apenas unas horas, más de sesenta mil ejemplares.

Las aventuras del niño mago, de confuso pasado, cuyos padres murieron a manos de un malvado hechicero, se han transformado en un fenómeno –apoyado en el celuloide y el merchandising–, pocas veces visto en el mercado editorial.

El disparador de la primera historia de la saga (Harry Potter y la piedra filosofal), que diera oxígeno a las cuatro siguientes, no fue demasiado original. Se trata del paradigma de «niño con destino criado por amenazadores e incomprensivos extraños» pero, nobleza obliga, la lectura de los cinco volúmenes entretiene y divierte a los adolescentes

También hay algunos aciertos por parte de la autora. Básicamente en lo que refiere a la descripción del colegio de magia donde Harry acabará estudiando las secretas artes de la hechicería.

El muchacho, hijo de dos magos muertos en un enfrentamiento con el archienemigo de sus padres (Voldermort) es famoso desde pequeño por haber eliminado al mismísimo Voldemort, pese a que no recuerda el hecho.

Con cinco títulos hasta el momento —Harry Potter y la piedra filosofal, Harry Potter y la cámara secreta, Harry Potter y el prisionero de Azkabán, Harry Potter y el cáliz de fuego y el reciente editado–, Rowling ya ha comenzado a trabajar en la sexta entrega de la saga de un total de siete títulos previstos.

Disparen contra Rowling

Más allá de la industria montada en torno al personaje –más de 250 millones de ejemplares vendidos y traducido a 60 idiomas–, el fenómeno pone sobre el tapete un debate frecuente entre críticos literarios y escritores.

Para el crítico literario Harold Bloom, autor de El Canon occidental, entre otros polémicos ensayos, la respuesta es rotunda y tajante como todos sus juicios.

Vale la pena transcribir parte de una extensa entrevista que Juana Libedinsky le realizara a Bloom para El País Cultural (agosto 2003). Libedinsky textual: «Usted es la cabeza más visible de una cruzada contra J. K. Rowling, autora de los textos de Harry Potter, a los cuales acusa de ser mala literatura, sin imaginación y repleta de clisés». Bloom ídem: «Escribí una reseña de uno de los libros de la serie para The Wall Street titulada: ¿Pueden millones de lectores estar equivocados? La respuesta es sí, y el editor me dijo que nunca en la historia del diario habían recibido tantas cartas de lectores furibundos».

El autor de Relatos y poemas para niños extremadamente inteligentes de todas las edades (editorial Anagrama), agrega lapidario: «Harry Potter está mal escrito, es una acumulación de clisés y punto.

Para que se dé una idea, Stephen King, el escritor de esas basuras de terror, dijo que Harry Potter era bueno porque los chicos que comenzaban por esa serie terminaban leyéndolo a él. ¡Está exactamente en lo cierto, no es que se vayan a pasar a Cervantes o a Shakespeare!».

La lectura ante todo

Varias interrogantes se desprenden de las opiniones del gurú Bloom. La avidez por leer las aventuras del joven mago ¿podrá crear hábitos de lectura en una generación adicta a los videos juegos y al zapping? Quienes esperan casi con devoción la llegada de las nuevas andanzas de Potter ¿extenderán sus lecturas o, simplemente se quedarán atrapados en la saga creada por Rowling? En concreto, ¿los libros de Potter pueden oficiar de bisagra para acceder a otro tipo de literatura?

Un dato no menor, Harry Potter y la Orden del Fénix es un libro de 900 páginas, por lo que, debido a su extensión, se transforma en un entrenamiento de lectura que se ubica por encima de cualquier estándar comercial.

LA REPUBLICA consultó a tres escritores y críticos literarios, quienes dieron su percepción en torno al fenómeno.

Para el docente y poeta Luis Bravo, autor de Arbol veloz (ed. Trilce) –que incluye un cd rom en castellano, portugués e inglés–, el tema pasa, más allá del nivel estético y literario de Rowling, por el hábito y la aventura que supone siempre la lectura.

«(Bloom) afirma que no existe la literatura para niños y, por ende, niega la categoría. El dice que siempre se ha leído buena literatura hecha por Oscar Wilde o Tolstoi, por ejemplo, que la leían los niños. Creo que él está en desacuerdo de generar un tipo de texto que tenga esta especie de dirección de mercado y no un objetivo estético y literario en sí mismo», sostuvo el autor del recientemente editado Líquen.

Para el poeta, el objetivo primordial es, ni más ni menos, la lectura. «Claro que es mejor que esa lectura tenga un mayor nivel de producción artística», concede Bravo, «pero también es cierto que muchos escritores empezaron hace cincuenta años leyendo best sellers. Leíamos a Salgari o a Julio Verne que nunca fue considerado un gran escritor. Verne, como precedente de ciencia ficción es escaso, pero en su época fue un best sellers. Lo mismo ocurrió con Edgar Rice Burroughs, el creador de Tarzán. Siempre existió esa especie de lectura intermedia que atrapa por su agilidad, su acción o por algunos de sus personajes. No nos olvidemos del capitán Nemo, por ejemplo».

El docente, poeta e integrante de la mítica Ediciones de Uno considera a la lectura como un «fenómeno complejo» que necesita de posibles escalonamientos.

«Esto no quiere decir que haya niños que se adelantan y pueden leer una obra de corte literario prematuramente.

El ejercicio de la lectura es la llave. He leído en forma fragmentaria todos los libros de Rowling, incluso el último y, buscándole un poco cuál es el atractivo, llegué a la conclusión de que tiene algunas cosas a favor como la creación de estos personajes que provocan un elemento mimético inmediato en el le
ctor adolescente. Pero además, ella rescata esta atmósfera de la magia que es signo de estos tiempos. Lo hace con agilidad y buenas imágenes. Es cierto, no es alta literatura, pero es divertida y entretenida». La visión de Bravo coincide con la de la crítica cinematográfica Roxalba Oxandabarat. «Aún no se ha realizado un trabajo de campo para saber si efectivamente los chicos que comienzan a leer a Harry Potter pasan luego a otras instancias. Mi experiencia personal es que a la lectura se entra, como al cine, por cualquier puerta. Eso no quiere decir que la gente permanezca. La lectura es, en primera instancia, habituante como una gimnasia. Reunir las palabras, darles el significado en tu mente y poder recrear el mundo que esa literatura, mala o buena, te va a dar», manifestó.

Uno de los principales obstáculos para ejercitar la lectura es la televisión. Esto se traduce en que la mayoría de los adolescentes estudiantes no realizan esa especie de gimnasia que supone la lectura.»De pronto llegan al liceo y no es que no sepan leer, es que les cuesta leer. Para mí, cualquier cosa que te haga ingresar al mundo de la lectura, sean revistas, libros de aventuras o folletines, es positivo. Te acelera ese hábito. Nadie empieza con Shakespeare, a no ser que tengas una enorme precocidad, pero son casos muy puntuales. Los niños buscan fantasía, aventuras, proyectarse en un personaje».El escritor Tomás de Mattos, autor de algunas de las novelas más importantes en la historia de la literatura uruguaya, –léase Bernabe! Bernabe!, La fragata de las máscaras o La puerta de la misericordia–, señaló a este matutino que, independientemente del suceso de Harry Potter, existe en el panorama editorial un grupo etáreo que, en cierto sentido, estaba desamparado.

De Mattos, sostuvo que los grandes maestros, como Emilio Salgari o Julio Verne, que fascinaron a generaciones enteras hoy no producen ningún impacto entre los jóvenes.

«Claro que hay excepciones», aclara el autor. «Es extraño como Robert Louis Stevenson genera con La isla del tesoro una masiva aceptación entre los adolescentes que lo leen. Salvo él, ninguno de los maestros para lectores de entre 12 y 14 años producen esa aceptación».

Para el novelista, el fenómeno Harry Potter posee, como elemento esencial la generación de un hábito de lectura que no obedece precisamente a un público infantil, donde la caractertística eran las ilustraciones acompañadas de pequeños textos.

«A mi modo de ver estoy de acuerdo con Stephen King. La obra de Rowling vino a llenar una carencia en el mercado editorial de obras de palabras escritas.

El encanto del libro se basa en la palabara escrita, introduce al niño y a adolescentes a ese mundo de adulto a través de la palabra escrita.

Y esta autora lo logra. No es casualidad que sea un fenómeno anglosajón, con elementos celtas, que trabaja con arquetipos que operan en la mente humana», sostuvo el narrador. *

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