La Matinée y Jacquet’s, los grandes animadores
Nada más estimulante para quien actúa que un público atento y numeroso y ello aconteció en la segunda etapa del ajuste en el Ramón Collazo. A primera hora actuó Demimurga, la juvenil agrupación a la que le tocó en «suerte» abrir el concurso, pese a lo cual demostró entonces no solamente entusiasmo y compromiso con la gente y el Carnaval, sino buenos atributos.
El coro, único reparo que planteamos entonces, entendemos resultó mucho más ajustado en esta segunda instancia, sin los altibajos apuntados en aquella. La murga tiene un muy buen texto de factura colectiva, gran soltura escénica y transmite con naturalidad y frescura un mensaje que sabe conjugar risa, crítica y sátira y que en definitiva y con mucha facilidad se gana el aplauso y reconocimiento del público.
Demimurga es también uno de esos espectáculos que el público de carnaval se merece y que ojalá sea tomado en cuenta por los programadores de escenarios.
Triniboa, más candombera
Tal vez sea una percepción equivocada pero, sin variarse sustancialmente la línea musical de la primera rueda en cuanto a los ritmos desarrollados, esta segunda actuación de Triniboa la percibimos más redonda, más compacta y más candombera.
Las polémicas generadas en torno a los ritmos utilizados por Triniboa, seguramente no se agotaron, habida cuenta de la reafirmación del compromiso de la comparsa con ellos, demostrando, más allá de críticas, una firme y legítima convicción en su validez. Por fuera de estas consideraciones, su actuación tuvo mayor agilidad, los parlamentos fueron más convincentes y mejor actuados, lográndose en definitiva, un espectáculo ameno y disfrutable.
Triniboa cantó bien pese a algún cambio en su plantilla de solistas, su cuerpo de baile lució ajustado y en particular su cuerda de tambores cumplió una buena gestión. En los personajes típicos se destaca la labor de Gonzalo Rodríguez –actor central de la propuesta– como gramillero y el trabajo de las mamas viejas, María Isabel Gutiérrez y Gladys Da Costa. También resultan muy atractivas las vedettes Leticia Sánchez, Carolina Hernández y Vilma Acosta, con una buena actuación colectiva.
La Matinée,la aclamada
En estos comentarios de la segunda ronda pretendemos distinguir, si así lo percibimos, las diferencias con la primera actuación. En el caso de La Matinée, deberíamos repetir los conceptos por demás elogiosos que en aquella oportunidad volcamos en la crónica.
Comentamos entonces que habíamos presenciado un gran espectáculo cargado de emotividad pero también de calidad murguera que nos regocijó entonces y nos volvió a regocijar en la noche del jueves por iguales razones. La Matinée, incluso, se superó.
Su coro tuvo un mejor desempeño, particularmente en torno a la potencia y hubo mayor soltura en sus componentes, para también divertirse, como lo hizo el público, que los ovacionó de continuo. En torno a esta notable actuación hay todo un compromiso del grupo para con el público y entre sí, que en definitiva hace al éxito de la propuesta.
Es parte vital la notable conducción de Edu Lombardo que saca a relucir todas sus dotes de gran arreglador, logrando una actuación inobjetable, de gran fuerza y que atrapa al público. Acompaña toda esta aventura murguera, excelencias en materia de textos de Marcel Keroglián, Carlos Soto y Edu Lombardo con la participación y colaboración de Carlos Modernell y Fernando Toja.
Hay actuaciones solistas fenomenales de Beto Mederos, haciendo un Hulk desopilante, Marcel Keroglián, un cupletero fantástico, Héctor Polanco, Carlos Prado, un increíblemente juvenil Bizancio Silva y la permanente presencia de Edén Iturrioz y el propio Edu Lombardo.
Todos a su tiempo, «Carraspera» Mañana, Carlos Salinas, «Poroto» Mizraji, «Tate» Taveira, «Cacho» Ibáñez, Angel Negro, Juan Ayusto y la notable batería con Iván Bentancour (un fuera de serie), «Cuita» Correa y «Fassulo» Orrego, forman parte de un plantel de antología, que el público de pie y con un entusiasmo pocas veces visto ovacionó, premiando la gran actuación con absoluta justicia.
Jacquet’s, lujosa presentación
Una verdadera constelación de grandes figuras del parodismo se dieron cita en Jacquet’s para jerarquizar con su presentación un espectáculo muy atractivo y lujosamente vestido. Vuelven al parodismo figuras tales como Carlos Banana González, Tito Prieto, Carlos Nípoli, cada uno brillando de acuerdo con sus antecedentes.
El despliegue en escena, desde el punto de vista técnico, es tan espectacular como en lo que hace a la plantilla de componentes. Allí encontramos a Juan Mascheroni con un vestuario excepcional realizado por José de Lima y Jorge Gómez, Rosario Viñoly en los maquillajes, también soberbios, la coreografía de Fernando Couto, la puesta en escena de Coco Rivero, los libretos de Fernando Schmit y FavioTrinidad y arreglos corales de Luis Muniz. La plantilla de actores y cantantes de Jacquet’s nos releva de mayores comentarios laudatorios ya que todos a su tiempo actúan conforme a sus antecedentes, tales como Daniel Sastre, Javier Fernández, Víctor Cocina, Luis Muniz, Fernando Couto, Pablo Cánepa, Alvaro Pateta, Alberto Rivero, Eduardo Bianchi que esta vez pudo actuar o Alejandro Hernández en particular, cumpliendo varios papeles y cantando un par de temas muy bien y que sobresalen, tal vez por los papeles que les cupo realizar o los temas a cantar. Jacquet’s, apuntando a todos los rubros, algunos cubiertos sobradamente, aspira con justicia, integrar la nómina de elegidos para disputar el título en la liguilla. *
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