El santo pecado de cantar
Seis discos anteceden la presencia de Santo pecado en el ámbito discográfico internacional. Seis producciones que se han convertido en discos claves de la discográfica latinoamericana en español y que han ubicado al guatemalteco Ricardo Arjona como uno de los más prolíficos compositores de música popular.
El talento de los músicos se aúna a las letras que Ricardo Arjona ha escrito a lo largo de meses de trabajo, en las que el autor se armoniza con el músico y con el ser humano, para dar paso a una producción cálida, congruente con su tiempo y con la experiencia adquirida a lo largo de más de diez años de trayectoria artística.
Arjona posee músicos de primer nivel y es la segunda ocasión que arriba a Punta del Este, y más concretamente al Hotel Conrad. Un intérprete correctísimo, con hallazgos poéticos y un show que posee una puesta en escena realmente impresionante y absolutamente profesional.
Dice Arjona, en un repaso a su trayectoria: «Regularmente lo que está más fresco, más al alcance de tu mano, menos escuchado, es lo que me gusta más. Cuando yo trato la manera de encontrarme con los discos anteriores míos, me doy cuenta que el Ricardo Arjona que aparecía en Animal norcturno ya no se parece tanto al de hoy, pero era el mismo Arjona de aquella época como una fotografía del tiempo, del mundo en que vivía, del momento. No tengo discos preferidos».
En cuanto a su más reciente opus, medita el autor guatemalteco con residencia en México: «Santo pecado es un disco que tiene que ver con el Ricardo Arjona de los últimos dos años y medio. Hacer canciones es una especie de ejercicio de desnudarse por completo, y lo he puesto todo ahí. En este disco, por ejemplo, abordo el tema de la mujer del otro lado, una mujer de lujo, un tema muy fuerte, un tema en contra de una mujer, porque las generalidades son terribles. Más que un trabajo de investigación hablo mucho con mujeres, investigo de una manera subterránea».
La idea de pecado que maneja en el disco, Arjona trata de explicarla de este modo: «Yo creo que los pecados tienen un enorme problema y es que todos juegan en las grandes ligas, lo que me parece una injusticia. Los pecados deberían estar separados; por ejemplo, No desearás a la mujer de tu prójimo va en la misma línea de No matarás, y eso es una injusticia.
Y hay un montón de pequeños pecados que sería un pecado no cometerlos.
Básicamente, mi mayor pecado es no haber cometido estos pecados, porque de los adultos nos heredaron un montón de culpas y complejos, muchos de estos disfrazados en pequeños pecados».
Ricardo Arjona a escena con sus ensayos amorosos (el caso de «El problema», claro está) y algunos textos como «La nena», por ejemplo, que poseen una clarísima impronta social.
Las fans, mayoritariamente teens, de parabienes. *
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