La Morenada
Parece que aún lo vimos en el San Javier, de Uruguay y Sierra. Algunos cuentan que lo vieron por Palermo con su paso lento. Juan Angel Silva, maestro del borocotó-chaschás, por estos días siempre vuelve al estruendo de Las Llamadas. Y Morenada revive como en aquellos carnavales del ayer, cuando su animador, Juan Carlos Scelza, anunciaba que el repique era el patrón del tablado.
Ya está bailando la Negra Jhonnson, con sus curvas te acalambra y la danza es un arte sutil.
Con un milongón de aquellos, el público se estremece con los solistas Rodríguez Andrade y Juan Ambroseti.
Espejitos y pieles al compás del parche con los inolvidables escoberos Triqui Triqui, Melonio, el Tito González y Luis Lara.
¡Arriba los corazones!, fueron aquellos febreros cuando las melodías del maestro González Prado hicieron de Morenada un poema que nadie quiere olvidar. Se sacuden las bailarinas, sonrisas y movimiento con pibas como la Beba Suárez y Rita Martiarena.
La elegancia del vestuario está en manos del gran Salvador Picó. La memoria lo evoca saliendo apurado de su casa de República, al lado del antiguo Penal del Miguelete, cargando los trajes que Morenada lucirá en esos carnavales de la década del 50.
Tan grande era el talento de Salvador que además de vestuarista y escenógrafo fue un gran zapateador.
Por esos tiempos también le hacía la ropa a la troupe de imperio «Momento Musical».
Morenada del ayer, ahí están quebrando la cintura sus gramilleros Grillo y Gariz.
La comparsa en sus versos habla del dolor de una raza, de sus días de yugo y esclavitud. Pero, atrás d ela tristeza está el tambor y ya la alegría es un repique compadrón. Barrio Sur y Palermo, unidos en sus parches que laten como un grandote corazón. El candombe nos lleva a los Nyanzas y a otras Fantasías Negras.
Leyendas de libertad que corren incontenibles en la sangre muy caliente. Fogatas que arden en el Reus al Sur.
Estandartes y banderas con símbolos de la patria africana. Es Morenada, es todas las comparsas cantando y bailando el triunfo de la raza con su ritmo libertario. Añoranzas negras, recuerdos que los más viejos tomaron de sus ancestros y ¡ojito con olvidar!
Estampas de la época del yugo y la ansiada liberación. Vienen arrimándose al tablado «Los Pobres Negros Orientales» de Luis Pereyra «Gardelito». Entre sus componentes estamos nosotros, con la piel tiznada con un corcho quemado y compartiendo el mismo cuore fraterno. Lubolos y negros, no hay diferencia de piel. Pasión que derrota al tiempo, la llamada que mete pechera y a todos convoca.
Por eso es que Juan Angel regresa y con su Morenada será inmortal. Con más recuerdos y música los esperamos todos los sábados, a las 18.30 en 1410 AM LIBRE. *
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