Crónicas del ángel gris
Como bien apunta el legendario escritor Ernesto Sábato en su breve introducción a Crónicas del ángel gris, Alejandro Dolina es «un gran creador, un particular alquimista». Partiendo de esa tesis es que se debe profundizar en la obra, la cual a primera vista parece ser un compendio de relatos ficticios de trazo fantástico y humorístico.
Pero a medida que se avanza en la lectura, se van descubriendo innumerables facetas, distintos estilos narrativos, apuntes filosóficos, existenciales, reflexiones metafísicas, poesías y una inagotable gama de temáticas y personajes, que componen en su conjunto una verdadera cosmogonía.
El ángel gris del título es un ángel de entrecasa, humilde y falible, humano y mágico, que habita en el barrio de Flores, un paisaje urbano paralelo a la realidad, dotado de una inexplicable mística y plagado de fenómenos sobrenaturales. Aquí el ángel es un personaje más, perdido en la abundante fauna de extraños seres y prodigios que habitan este singular territorio.
Aunque las historias son independientes entre sí, todas transcurren en ese espacio cotidiano pero a la vez inexplorado, en el cual cada calle y cada rincón esconde un secreto fabuloso, una realidad oculta bajo la epidérmica apariencia del gris del asfalto y la pastosa rutina de la ciudad.
Alejandro Dolina nos presenta a los variopintos personajes que habitan la zona. En ese contexto, encontramos, por ejemplo, a los «Hombres Sensibles de Flores», verdaderos apóstoles del idealismo, la poesía, el lirismo y la magia, y a sus antagonistas, los «Refutadores de Leyendas», rígidos racionalistas que disfrutan acumulando historias inexplicables, que luego interpretan con códigos aparentemente racionales.
Según el autor, entre las callejuelas y los recovecos del barrio de Flores, anidan algunas respuestas a los más cruciales interrogantes de la humanidad, como el origen del universo, la existencia de Dios, el mito de Satanás y los distintos portales para viajar de una dimensión a otra. Todo ello se encuentra contenido en la fabulosa geografía oculta del barrio.
A través de estas historias, nos asomamos a un mundo mágico, latente bajo la piel de aquella apariencia, esa falacia sensorial que llamamos realidad.
Pero más allá de la verosimilitud o no de ese mundo, del carácter fantástico de los relatos, de su fino humor o su despiadada ironía, Dolina «camufla», a veces veladamente y otras no tanto, una serie de lúcidos apuntes sobre nosotros mismos y nuestra identidad.
A través de la ficción y los personajes que la pueblan, podemos reconocer a nuestra propia sociedad, vernos reflejados en alguna medida en todos o en alguno de los habitantes de Flores.
En «Crónicas del ángel gris, Alejandro Dolina compone una obra que admite múltiples lecturas, desde ángulos tan variados como el humor, la filosofía, la metafísica, la literatura, la historia y tantos otros.
El conocido escritor argentino se vale de la creación de un cosmos singular, morado por personajes algunas veces absurdos o irreales, pero dotados de una humanidad y una espiritualidad de trazo elocuente.
El tema de la nostalgia, la pérdida de valores espirituales en pos de la tan mentada como artificial realidad virtual, obsesiona tanto a los «Hombres Sensibles» como a los «Refutadores de Leyendas» de Flores.
Ambos buscan las mismas respuestas desde diferentes ángulos, transformándose, como el resto de los personajes de la obra, en protagonistas de una hilarante y a la vez reflexiva alegoría sobre nuestra cotidianidad. *
(Ediciones Booket)
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