Dos monografías de la Taschen
Nelson Di Maggio
Gisela Rosenthal escribe sobre María Helena Viera da Silva (1908-1992). Son 96 páginas ilustradas con abundantes y muy bien seleccionadas reproducciones. En cinco capítulos recorre aspectos de la vida y producción de la mayor pintora portuguesa del siglo XX. En La irreemplazable pérdida se refiere a la infancia lisboeta de una hija de diplomáticos, cuyo padre fallece en Suiza de tuberculosis cuando era niña y recorría los corredores del sanatorio. Su educación por gobernantes, fue en la elegante y aristocrática Lisboa, entonces capital de un imperio, con estancias veraniegas en la cercana localidad de Sintra, ajena al contacto con los demás, sin amigos, estudiando idiomas, y piano y, más tarde, pintura y modelado. El segundo capítulo El teatro del mundo transcurre en París cuando se instala en 1928, recorre Italia, toma contacto con el arte de todos los tiempos. En la capital francesa estudia con Dufresne, Waroquier, Friesz y Bissière, y un corto período con Fernand Léger. Conoce al pintor húngaro Arpad Szenes, se casan y mantendrán una relación hasta que la muerte los separó medio siglo después. Le atrajeron Cézanne y Matisse, pero, especialmente, Joaquín Torres García, de quien adquirirá una obra que conservó como un amuleto toda su vida y que hoy está en el Museo de St. Etienne. Sin conocerlo personalmente, el maestro del constructivismo escribirá, con exaltados elogios, sobre la pintura de Vieira da Silva por el conocimiento de unas fotos en blanco y negro. El Exilio ocupa el tercer capítulo. Transcurre en Rio de Jnaeiro entre 1940-47. Empieza a hacer exposiciones y a poner de manifiesto su ya peculiar estilo de laberintos multiplicados con una exquisitez formal y un refinamiento expresivo sorprendentes.
Precisamente el capítulo cuarto se llama Laberinto , transcurre en París entre 1948 y el año de su muerte en 1992. En esa época alcanza la plenitud de un estilo personalísismo, hecho de fascinación e irresistible encanto. También grabadora (el Museo Torres García exhibió una exposición de sus estampas provenientes de la Fundación Arpad Szenes-Vieira da Silva de Lisboa), compartió su amistad con escritores e ilustró muchos libros. Muy diferente es la monografía de Pierre Restany El poder del arte, Hundertwasser, el pintor-rey con sus cinco pieles. No es habitual que se convoque a un crítico francés en esta serie que está acaparada por especialistas locales. Pero además se modificó el diseño gráfico, ahora más dinámico, y el enfoque dejó de ser estrictamente lineal y cronológico, además de incluir una breve, discreta, noticia y una fotografía del propio crítico y no las empalagosas y minuciosas referencias que se comienzan a infiltrar en algunos catálogos montevideanos. Con el mismo número de páginas, Restany separa el estudio en siete capítulos (El poder del arte I, Primera piel: la epidermis, Segunda piel: la ropa, Tercera piel: la casa del hombre, Cuarta piel: el entorno social y la identidad, Quinta piel: el entorno mundial, ecología y humanidad y El poder del arte II). El pintor austríaco más famoso del siglo XX (nació en 1928 y murió hace pocos meses) es evocado con mano firme por un crítico amigo que proyecta su afectividad en un creador singular. Más que por su pintura, una recreación en clave contemporánea del Jugenstill austríaco (Klimt. Schiele) es la actitud frente a la vida, al comportamiento social y la relación con la naturaleza lo que se destaca. «Su reputación internacional –sólidamente establecida a finales de los años sesenta, tras una carrera trepidante que comenzó en una estancia decisiva en París, a la que seguirá una serie continua de exposiciones, de discursos-manifiestos y de happenings-performances– se consolidó definitivamente cuando sus obras dieron la vuelta al mundo por los museos de cinco continentes» que organizó su manager, Joram Harel, un amigo encargado de resolverle todas las situaciones materiales y que le permitió vivir de acuerdo a sus convicciones. Que fueron las de un militante en defensa del medio ambiente. Compra un barco en Sicilia y viaja, vive y trabaja en él. Descubre Nueva Zelandia y Australia, en 1973-74, y por por allí se quedará seis meses al año, su segunda patria. Nómade incansable, recorre la Amazonia, Senegal, Estados Unidos. En 1980 diseña su casa y descubre su vocación de constructor, de «médico de la arquitectura. Polémico, por sus manifiestos y happanings, por su idea de la arquitectura y sus intervenciones urbanísticas, Hundertwasser confecciona sus ropas y zapatos, usa un gorro característico y crea edificios delirantes, alegres, de colores vivos como sus cuadros o una prolongación de éstos. Restany recorre el ideario del naturista Hundertwasser y deja un testimonio emocionado de una relación amical. Las excelentes fotografías muestran todos los aspectos del artista y su búsqueda «de la felicidad eterna de la belleza» enfrentando «a la mundialización de una cultura sojuzgada por la economía». Un utopista, claro.
Otras publicaciones
También la Editora Trecho distribuye el Diccionario de mitología clásica de Constantino Falcón Martínez, Emilio Fernández Galiano y Raquel López Melero. (El libro de bolsillo, Biblioteca de consulta, Alianza Editorial, 2 tomos de más de 600 páginas, Madrid, 1999), que tuvo una gran acogida luego de su primera impresión en 1980. Es de gran utilidad y, en la brevedad de las entradas, se puede acceder con rapidez al tema buscado, un vasto material mitográfico de la tradición grecorromana.
Horizontes del arte latinoamericano es una recopilación de artículos presentados en los Encuentros de Arte Contemporáneos de Madrid en 1997, patrocinados por la Dirección General de Museos y Bellas Artes de la Generalidad Valenciana y la Asociación de Amigos de ARCO, la feria de los galeristas españoles. Intervienen José Jiménez y Fernando Castro Florez, David Pérez, Octavio Zaya, Jorge Glusberg, Gedrardo Mosquera, Mari Carmen Ramírez, Sheila Leirner, Coco Fusco, Cuahtémoc Medina, Marcelo Pacheco, y Paulo Herkenhoff, en su mayoría, habituales asistentes a estos coloquios internacionales y con ideas ya conocidas. (Editorial Tecnos, 1999, 165 pp.). Desde luego que los problemas de la identidad son los prioritarios.
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